¿Que matices incorpora Marino Pérez Álvarez a su visión previa contextual desde su actual postura más existencial que no estaba en aquella previa? (LA PREGUNTA DE PARTIDA)
Sí, pero haría un matiz importante: no creo que Marino Pérez haya abandonado su contextualismo anterior para hacerse ahora “existencial”. El existencialismo estaba ya en su obra desde hace décadas —por ejemplo, en Contingencia y drama— y su propia concepción siempre combinó conductismo radical, fenomenología, raciovitalismo y existencialismo. Lo que parece haber ocurrido es que el componente existencial ha pasado a ocupar un lugar mucho más central y organizador.
Yo resumiría el desplazamiento así:
| Marino contextual anterior | Matiz existencial más actual |
|---|---|
| La conducta se entiende en su contexto | La conducta se entiende dentro de una vida que la persona está haciendo |
| Importan las contingencias y circunstancias | Importa también qué está haciendo la persona con su vida |
| Los problemas psicológicos son problemas de la vida | Se pregunta qué problema vital, proyecto, pérdida, conflicto o situación existencial está en juego |
| Persona-conducta-situación | Persona como protagonista de una vida: actor–acción–escenario |
| Análisis funcional | Comprensión fenomenológica de cómo se vive la situación |
| Evitación, hiperreflexividad, bucles, etc. | Esos fenómenos se interpretan como formas fallidas de afrontar la existencia |
| Contexto actual | Se amplía hacia biografía, edad, trayectoria vital y horizonte futuro |
| Adaptación funcional | También aparece la cuestión de sentido, dirección y proyecto vital |
| Crítica de la patologización | Recuperación de la psicopatología como comprensión de modos de estar en el mundo |
| Tratamiento contextual | Una intervención que puede consistir en reorientar la manera de vivir, no simplemente modificar conductas |
El cambio fundamental: de «contexto» a «vida»
Creo que esta es la clave.
El Marino contextual clásico podía formular algo parecido a:
¿En qué contexto se produce esta conducta y qué función cumple?
El Marino más existencial añade:
¿Qué está intentando hacer esta persona con su vida, en qué situación se encuentra, qué posibilidades tiene delante y cómo se ha ido convirtiendo en la persona que actualmente actúa así?
Esto es bastante más amplio.
La persona deja de ser solamente organismo que se comporta en contingencias y pasa a ser también protagonista de una trayectoria vital. La influencia de Ortega es especialmente importante aquí: la vida es aquello que hacemos y lo que nos pasa, y no está previamente hecha; tenemos que ir haciéndola en unas circunstancias que tampoco elegimos completamente.
1. Aparece con más fuerza la dimensión biográfica
Esto conecta muchísimo con lo que tú planteabas hace unos días sobre “personalidad en acción + biografía + biología + circunstancias pasadas y actuales”.
El contexto ya no es solamente el antecedente inmediato de una conducta.
Es también:
historia personal → modo de ser desarrollado → circunstancias actuales → proyectos → posibilidades futuras → conducta actual.
Es decir, la persona tiene una trayectoria.
Y esto aproxima bastante su posición a Adler, aunque Marino no sea un adleriano: ambos pueden coincidir en entender a la persona como alguien que ha desarrollado un determinado modo de afrontar la vida y que continúa actuando desde él en unas circunstancias concretas.
2. La personalidad adquiere un carácter más «dramático»
Este es probablemente uno de los conceptos que mejor explica la evolución.
Marino lleva mucho tiempo utilizando la metáfora actor–acción–escenario. Pero actualmente la lectura existencial hace que tenga todavía más peso:
- actor: la persona;
- acción: lo que hace;
- escenario: las circunstancias;
- obra: la trayectoria vital;
- papel/personaje: el modo de ser que ha ido desarrollando;
- argumento: aquello que intenta llevar adelante;
- conflicto: las dificultades que encuentra;
- futuro: las posibilidades que todavía están abiertas.
Esto no convierte su psicología en una psicología de “rasgos de personalidad”. Es casi lo contrario: la personalidad se entiende en acción y dentro de una vida. Su tradición fenoménico-conductual ya iba en esa dirección.
3. El futuro entra tanto como el pasado
Este es otro matiz muy existencial.
Un contextualismo conductual puede mirar principalmente:
historia de aprendizaje → contingencias actuales → conducta.
La mirada existencial introduce:
historia + situación presente + posibilidades futuras.
La persona no solamente está determinada por lo que le ha ocurrido. Está orientada hacia algo que todavía no existe.
Por eso adquieren más importancia conceptos como:
- proyecto;
- posibilidad;
- elección;
- responsabilidad;
- dirección;
- sentido;
- porvenir.
No significa que Marino adopte sin más toda la filosofía existencial ni que convierta la terapia en una búsqueda abstracta de “sentido”. Es más bien una ampliación de la comprensión de la conducta humana.
4. La psicopatología deja de ser solamente «lo que funciona mal»
Este punto me parece especialmente importante.
Su contextualismo ya decía que los trastornos no son averías internas, sino problemas de la vida y formas de responder a ellos que pueden terminar atrapando a la persona.
La perspectiva existencial añade:
¿Qué vida está viviendo esta persona cuando aparece este problema?
Así, una depresión no sería únicamente:
reducción de actividad + evitación + pérdida de reforzamiento.
Ni únicamente:
una situación contextual que mantiene determinadas conductas.
Puede ser también:
una determinada forma de estar en el mundo, vinculada a una trayectoria vital, unas pérdidas, unas expectativas frustradas, unas posibilidades percibidas y una determinada relación con el futuro.
De hecho, Marino ya había señalado que la depresión puede entenderse como una situación o atmósfera en la que está la persona, no como una cosa localizada dentro de ella.
5. Recupera con más fuerza el concepto de «sentido»
Aquí sí veo una novedad relativa.
El contextualismo tradicional podía quedarse en:
¿Qué función cumple esta conducta?
La pregunta existencial añade:
¿Qué significa esto para esta persona dentro de su vida?
Y eso cambia bastante la entrevista clínica.
Por ejemplo:
“No sale de casa.”
Contextual:
¿Qué antecedentes y consecuencias mantienen la evitación?
Existencial-contextual:
¿Qué significa para ella salir de casa? ¿Qué mundo se ha ido construyendo alrededor de su aislamiento? ¿Qué ha perdido? ¿Qué espera? ¿Qué teme que ocurra? ¿Qué tipo de vida está quedando reducida?
No sustituye el análisis funcional. Lo coloca dentro de una comprensión más amplia de la vida de la persona.
6. Y hay una cuestión colectiva que se vuelve más importante
Este aspecto puede pasar desapercibido.
Su giro existencial no es simplemente “más individualista”. Al contrario: Marino critica precisamente al individuo contemporáneo aislado, desarraigado y obligado a construirse permanentemente a sí mismo.
El artículo de 2025 que analiza su trayectoria identifica precisamente la crítica del individualismo como uno de los hilos conductores de toda su obra, y señala la recuperación del sentido colectivo como una consecuencia de su acercamiento fenomenológico-existencial.
Por eso su “existencial” no es:
“Busca tu felicidad y encuentra tu verdadero yo”.
Es bastante más:
“¿En qué mundo estás viviendo, con quién, haciendo qué, para qué y dentro de qué forma de vida?”
Y aquí veo una conexión muy interesante con lo que tú estás construyendo
Tu formulación:
personalidad en acción + cuerpo + biografía + circunstancias sociales pasadas y actuales
está sorprendentemente cerca de esta evolución de Marino.
Yo añadiría solamente una pieza que su giro existencial hace especialmente visible:
+ proyectos, posibilidades y dirección vital.
Quedaría:
Y eso permite una formulación que creo que recoge bastante bien al Marino actual:
La persona no es una entidad psicológica que tiene síntomas, ni simplemente un organismo que responde a contingencias; es alguien que, desde un cuerpo, una historia y unas circunstancias que no ha elegido completamente, está haciendo su vida mediante sus acciones y relaciones, orientándose hacia posibilidades futuras.
Eso no contradice al Skinner contextual ni a Hayes. Es una ampliación del nivel de descripción. De hecho, probablemente ahí está lo más interesante de Marino: intenta poner conducta, contexto, fenomenología y existencia en la misma escena, en lugar de elegir exclusivamente uno de ellos.
Y una precisión final: no llamaría a esto un “abandono del contextualismo por el existencialismo”. Lo llamaría más bien un contextualismo fenoménico-conductual que ha hecho explícita y central su antropología existencial. Esa descripción me parece mucho más fiel a su trayectoria.

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