Sí. Y después de revisar específicamente las referencias a Adler en la obra de Marino, creo que se puede hacer una afirmación bastante precisa: lo adleriano no es un elemento decorativo de su pensamiento, sino una de las tradiciones que le permiten pasar del conductismo/contextualismo a una concepción de la persona como alguien que desarrolla un modo de vida y lo pone en acción dentro de unas circunstancias. Eso sí, Marino no es un psicólogo adleriano ni desarrolla una terapia adleriana sistemática.
La presencia de Adler es además bastante antigua: ya en su obra de 1996 aparece vinculada a su concepción del yo, del estilo de vida y de los «arreglos neuróticos», y posteriormente recupera explícitamente la llamada «pregunta adleriana» en el contexto de la activación conductual y ACT.
1. Adler entra en Marino precisamente por la cuestión de la persona
El problema que Marino intenta resolver desde muy pronto es:
¿Cómo hablar de una persona sin convertirla en una entidad mental interna que causa la conducta?
Su solución no consiste en eliminar a la persona y quedarse únicamente con las conductas.
Ya en La psicoterapia desde el punto de vista conductista (1996), plantea que el yo no es una sustancia interna, pero tampoco se reduce a una conducta particular ni a una simple suma de conductas. Lo entiende desde una perspectiva fenomenológica, cultural y dramática.
Y aquí Adler le resulta particularmente útil.
Porque el «estilo de vida» adleriano permite hablar de una organización relativamente estable de la manera de vivir sin tener que postular una estructura mental interna.
Es decir:
no → «tiene un rasgo de personalidad que causa su conducta»
sino:
sí → «ha desarrollado una determinada manera de conducirse en la vida que se manifiesta en diferentes situaciones».
Esto está extraordinariamente cerca de lo que tú vienes llamando «personalidad en acción».
2. El concepto adleriano más importante para Marino: ESTILO DE VIDA
Aquí está probablemente el núcleo.
Para Adler, el Lebensstil no es simplemente un conjunto de rasgos.
Es una forma organizada de afrontar la vida, desarrollada en la historia personal y manifestada en las relaciones, decisiones, metas y problemas.
Marino recupera esta idea al hablar de cómo las personas pueden mantener una continuidad y trayectoria en la vida mediante hábitos y orientaciones que configuran un estilo de vida. Incluso habla de que ese estilo puede quedar atrapado en dilemas, ficciones y «arreglos neuróticos» en el sentido adleriano.
Y aquí aparece una diferencia muy interesante respecto a ACT.
ACT podría preguntar:
¿Qué función tiene esta conducta en este contexto?
Marino puede añadir:
¿Qué forma de vida está expresando esta conducta?
Y Adler añadiría:
¿Qué estilo de vida se ha ido configurando y hacia qué finalidad está orientado?
Las tres preguntas son compatibles, pero no son exactamente la misma pregunta.
3. La finalidad adleriana encaja con el contextualismo mejor de lo que parece
Otro elemento muy importante es que Adler no entiende la conducta humana exclusivamente desde sus causas pasadas.
La conducta está también orientada hacia fines.
Esto encaja muy bien con la evolución de Marino hacia una concepción más existencial.
Por ejemplo:
Una persona evita hablar con su jefe.
Una explicación exclusivamente histórica podría buscar:
«¿Qué experiencias anteriores hicieron que desarrollara miedo a la autoridad?»
Una explicación funcional:
«¿Qué obtiene o evita actualmente cuando no habla?»
La lectura adleriana introduce:
«¿Qué está intentando conseguir mediante esa manera de comportarse?»
Y aquí aparece la dimensión teleológica.
No necesariamente una finalidad consciente.
Es una dirección de vida.
Por eso el concepto de estilo de vida puede actuar como puente entre:
historia → modo de ser → finalidad → conducta actual.
4. La «pregunta adleriana» es una prueba clarísima
Esta es, para mí, la evidencia más directa de la influencia de Adler en Marino.
En su exposición de las terapias contextuales, Marino identifica explícitamente como «pregunta adleriana»:
«¿Qué harías si no tuvieras este problema?»
o:
«¿En qué sería diferente tu vida si no tuvieras este problema?»
Y señala que ya la utilizaba en 1996, antes de que apareciera formulada de forma semejante dentro de ACT.
Esto es muy significativo porque la pregunta no está dirigida a descubrir una cognición.
Está dirigida a descubrir:
la vida que la persona quiere vivir.
Por tanto:
problema → interrupción de la vida → ¿qué vida habría detrás?
Y esto conecta directamente con:
- estilo de vida;
- intereses;
- relaciones;
- actividad;
- responsabilidades;
- participación social;
- proyectos.
5. Aquí Adler conecta con la activación conductual
Esta conexión es especialmente bonita.
Marino presenta la activación conductual como una terapia contextual y, al explicar la depresión, utiliza la pregunta adleriana para averiguar qué estaría haciendo la persona si no estuviera deprimida.
Por ejemplo:
- trabajar;
- asumir responsabilidades familiares;
- hacer deporte;
- relacionarse;
- ocio;
- participar socialmente.
Esto convierte la activación conductual en algo más interesante que:
«Haz más actividades para aumentar el reforzamiento».
La pregunta puede convertirse en:
«¿Qué tipo de vida ha quedado suspendida?»
Y eso es tremendamente adleriano.
Porque el objetivo no es simplemente que el paciente tenga más reforzadores.
Es que recupere una forma de participación en la vida.
6. El «interés social» también encuentra un eco importante
Aquí hay que ser cuidadoso: no diría que Marino adopta el concepto adleriano de Gemeinschaftsgefühl como concepto técnico propio.
Pero sí existe una convergencia muy fuerte.
Adler entiende al individuo inseparablemente de:
- familia;
- trabajo;
- amistad;
- cooperación;
- comunidad;
- contribución.
Y Marino ha mantenido una crítica muy fuerte del individualismo como problema cultural. El análisis reciente de su obra identifica precisamente esa crítica como uno de los hilos conductores de todo su pensamiento.
Por tanto, existe una afinidad profunda:
Adler
persona → relación → comunidad → contribución.
Marino
individuo → circunstancias → relaciones → mundo social → forma de vida.
No son idénticos, pero están mirando hacia una antropología muy parecida: la persona aislada es una abstracción.
7. La inferioridad también tiene un equivalente funcional
Aquí encontramos otra convergencia interesante.
Adler parte del sentimiento de inferioridad, pero no lo entiende simplemente como una «creencia irracional».
Es una experiencia situada en las relaciones y en la comparación social.
Precisamente trabajos sobre psicología adleriana han señalado la proximidad entre esta concepción contextual de la inferioridad y el contextualismo de Marino.
Marino puede explicar fenómenos semejantes sin necesidad de adoptar el constructo adleriano:
comparación social → posición interpersonal → formas de conducta → consecuencias → modo de vida.
De nuevo:
Adler ofrece una antropología del fenómeno; el contextualismo ofrece herramientas funcionales para analizarlo.
8. Y aquí aparece una conexión todavía más profunda: «yo soy yo y mis circunstancias»
Marino utiliza mucho la fórmula orteguiana:
«Yo soy yo y mis circunstancias».
Pero lo interesante es que esta fórmula queda muy próxima al modo adleriano de entender a la persona.
No existe:
persona por un lado + contexto por otro.
Existe:
persona-en-su-contexto.
Y además:
persona que actúa sobre ese contexto.
Por eso la persona es simultáneamente:
actor + personaje + escenario.
Esta dimensión dramática es central en la antropología de Marino y se relaciona con su concepción del yo como algo que se constituye en la interacción, la historia y la acción, no como una entidad interna.
Y aquí Adler vuelve a resultar muy útil:
estilo de vida = forma relativamente coherente de actuar como protagonista de la propia vida.
9. «Arreglos neuróticos»: otro concepto muy adleriano en Marino
Esto es particularmente interesante para tu trabajo con personalidad.
Marino recupera de Adler la idea de que determinados modos de vivir pueden mantenerse mediante ficciones, ilusiones y arreglos neuróticos.
Esto permite entender la psicopatología de una forma muy diferente a:
«Tiene un trastorno porque tiene X mecanismo interno».
Sería:
La persona ha desarrollado una determinada manera de afrontar la vida que en algún momento pudo resultar viable, pero que actualmente se ha convertido en un modo de vida restrictivo.
Esto está muy cerca de tu formulación de las prioridades de Nira Kfir:
- complacer;
- controlar;
- superioridad;
- comodidad.
No porque Marino utilice esas cuatro categorías —no las utiliza como sistema—, sino porque la lógica es semejante:
una persona desarrolla una manera característica de afrontar las demandas de la vida y posteriormente puede quedar atrapada en ella.
10. ¿Qué aporta entonces Adler al Marino existencial actual?
Aquí creo que podemos formularlo de manera bastante precisa.
El contextualismo de Marino aporta:
CONTEXTO + CONDUCTA + FUNCIÓN
La fenomenología aporta:
EXPERIENCIA + MUNDO VIVIDO
El existencialismo aporta:
POSIBILIDAD + PROYECTO + SENTIDO + RESPONSABILIDAD
Y Adler aporta una pieza que conecta las cuatro:
ESTILO DE VIDA
Porque el estilo de vida permite entender cómo una persona:
ha llegado a ser quien es → cómo afronta la vida → qué persigue → cómo se relaciona → cómo actúa → qué dificultades genera → y cómo podría vivir de otra manera.
11. Por eso yo reformularía tu idea anterior
Tú planteabas:
personalidad en acción + biografía + biología + circunstancias sociales pasadas y actuales.
Después de mirar específicamente la presencia de Adler en Marino, yo la ampliaría así:
PERSONA EN ACCIÓN
Y aquí tienes una síntesis que, a mi juicio, podría integrar bastante bien a Skinner + Hayes + Marino + Adler sin convertirlos artificialmente en una misma teoría:
La personalidad no sería una estructura interna que causa la conducta, sino una manera relativamente coherente de conducirse en la vida, construida históricamente, corporalizada y situada socialmente, orientada hacia determinadas finalidades y susceptible de mantenerse o transformarse mediante las contingencias y relaciones actuales.
Eso es muy adleriano, pero también es compatible con el conductismo radical y con el contextualismo funcional.
Y creo que ahí está precisamente la utilidad de Adler para lo que tú estás construyendo: no necesitas introducir “la teoría adleriana completa” dentro de ACT/FAP/Marino. Puedes utilizar el concepto de estilo de vida y la teleología para elevar el análisis funcional desde la conducta aislada hacia la persona como protagonista de una trayectoria vital.
Además, hay un dato histórico especialmente interesante: Marino ya estaba haciendo este puente en 1996, mucho antes de su actual giro existencial más explícito. Por eso yo diría que su actual posición existencial no introduce a Adler desde fuera; hace más visible una dimensión adleriana que ya estaba latente en su concepción de persona, yo, estilo de vida y finalidad.


