El psicólogo clínico y catedrático español Marino Pérez Álvarez ofrece una perspectiva radicalmente distinta a la psiquiatría tradicional sobre los conceptos de persona, personalidad y trastornos de la personalidad. Desde su enfoque conductista radical, analítico-funcional y existencial, descarta que los problemas psicológicos sean "enfermedades cerebrales" o desequilibrios químicos internos. En su lugar, defiende una visión totalmente contextual y relacional. [1, 2, 3, 4]
La Persona
Para Marino Pérez, la persona no está definida por un "yo interior" místico o innato que brota de adentro hacia afuera. [1]
- Construcción social: El "yo" se forma de fuera hacia dentro a través del lenguaje y de las relaciones con los demás.
- Institución biográfica: La persona es un todo orgánico que se construye como un relato o amalgama de historias y experiencias de vida.
- Uso gramatical: El "yo" actúa principalmente como un pronombre y un referente lingüístico para unificar nuestras acciones en un contexto cambiante. [1, 2]
La Personalidad
La personalidad no consiste en estructuras internas fijas ni en rasgos determinados por la genética.
- Patrón de interacción: Es el estilo continuo y consolidado en que un organismo entero interactúa con su entorno social y físico.
- Acomodación biográfica: Se deriva de los hábitos, aprendizajes y respuestas desarrolladas para dar sentido a las circunstancias de la vida.
- Fenómeno relacional: No se "tiene" una personalidad guardada en el cerebro; se despliega activamente en la conducta diaria. [1, 2]
Los Trastornos de la Personalidad
En obras y capítulos recientes como Los trastornos de la personalidad, buenos para pensar todos los trastornos psi (2024), Marino Pérez redefine estas afecciones alejándose de las etiquetas estáticas del DSM: [1, 2]
- Conflictos normativos: Los trastornos no son anomalías biológicas, sino formas desadaptativas o conflictivas de responder a las exigencias del entorno social. [1, 2]
- Problemas de la vida: Lo que la psiquiatría etiqueta como "trastorno", Pérez lo describe como una complicación o nudo en la biografía de la persona que interfiere gravemente con su funcionamiento. [1]
- Modelos para entender la psicología: Utiliza los trastornos de la personalidad como el ejemplo perfecto de que el sufrimiento psíquico no es una enfermedad médica (como el Alzheimer), sino una encrucijada existencial y conductual que requiere psicoterapia contextual en lugar de medicalización. [1, 2]
Según Marino Pérez Álvarez, los problemas psicológicos y los mal llamados "trastornos de la personalidad" no se curan con fármacos ni corrigiendo "averías" cerebrales, sino que se tratan mediante psicoterapia contextual, existencial y analítico-funcional. Su enfoque se centra en cambiar la forma en que la persona interactúa con su entorno, devolviéndole el protagonismo de su propia vida. [1, 2, 3, 4, 5]
Para Marino Pérez, el tratamiento efectivo se sostiene sobre los siguientes pilares fundamentales:
1. El Análisis Funcional del Comportamiento
Antes de aplicar cualquier técnica, el terapeuta no busca encajar al paciente en una etiqueta del DSM, sino entender su biografía. [1, 2]
- Identificar estrategias fallidas: Ver el problema del paciente como una "estrategia" de supervivencia o adaptación que ha fracasado, no como una disfunción interna. [1]
- Evaluar el contexto: Analizar qué situaciones del entorno actual (social, familiar, laboral) están manteniendo o reforzando esas conductas problemáticas. [1, 2]
2. Terapias de Tercera Generación (Contextuales)
Marino Pérez es uno de los grandes introductores de estas terapias en España, priorizando dos enfoques específicos: [1, 2]
- Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT):
- Romper el bucle del sufrimiento: Se enseña al paciente a aceptar sus pensamientos y emociones dolorosas en lugar de luchar contra ellos o anestesiarlos con fármacos.
- Orientación hacia valores: Ayuda a la persona a clarificar qué es lo verdaderamente importante en su vida y a comprometerse con acciones concretas que la dirijan hacia allí. [1, 2, 3]
- Psicoterapia Analítica Funcional (FAP):
- La relación terapéutica como laboratorio: El psicólogo utiliza lo que ocurre aquí y ahora dentro de la sesión de terapia. Si el paciente tiene problemas de personalidad (como rigidez o desconfianza), esos patrones aparecerán de forma natural ante el terapeuta. El psicólogo responde en directo para moldear conductas más saludables. [1, 2]
3. El Enfoque Fenomenológico-Existencial
Pérez Álvarez conecta el conductismo radical con la filosofía existencial. El tratamiento bajo este prisma implica: [1]
- Despatologizar la vida: Hacer entender al paciente que su sufrimiento es una respuesta normal o una "encrucijada" ante las dificultades de la vida actual, no una enfermedad mental. [1, 2, 3]
- Recuperar la responsabilidad: El paciente deja de ser una "víctima pasiva" de sus genes o de su cerebro y vuelve a ser el autor y protagonista de su biografía, asumiendo el control de sus decisiones. [1, 2]
4. Desmedicalización y Desmantelamiento del "Cerebrocentrismo"
- Rechazo a la pastilla como solución: Los psicofármacos solo se consideran herramientas secundarias o paliativas, ya que no enseñan nuevas formas de vivir ni resuelven los problemas biográficos. [1]
- Atacar la rigidez: Como el propio Marino Pérez señala, en los trastornos de personalidad "la rigidez es el enemigo". El tratamiento busca flexibilizar la conducta del individuo para que deje de responder siempre de la misma forma disfuncional ante entornos cambiantes

