sábado, 29 de marzo de 2014

EL YO Y LA TOMA DE PERSPECTIVAS: LA TEORIA DEL MARCO RELACIONAL

Ponente: Ferro, R. Centro CEDI, Granada
La formación del Yo ha sido explicada desde la Psicoterapia Analítica Funcional (FAP). Se ha descrito cómo se adquiere el control privado del yo a una edad temprana a través del lenguaje, también se ha analizado los componentes y las fases de este entrenamiento. A lo largo de este proceso, se adquiere la Toma de Perspectiva o la perspectiva del Yo. Por otro lado, un componente esencial en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), es el Yo como Contexto o dicho de otro modo, la toma de perspectiva.
Desde la Teoría del Marco Relacional se amplía la teoría expuesta por Kohlenberg y Tsai, y se proponen como variables claves en la formación y en la toma de perspectiva del Yo, los marcos relacionales deícticos. Existen tres marcos relacionales deícticos básicos: Yo-Tú (marcos interpersonales), Aquí-Allí (marcos espaciales) y Ahora-Antes (marcos temporales). Hay dos aspectos fundamentales del Yo que son claves en la intervención psicológica en los problemas de personalidad: la propia perspectiva y el contenido del yo o el yo como contenido. Así desde FAP y ACT se proponen una serie de recomendaciones que son perfectamente compatibles.
En esta ponencia se pretende exponer las relaciones entre ambas teorías y la descripción de estos marcos relacionales y su relación con las patologías del yo y su intervención.

Ponencia:  http://www.canal.uned.es/mmobj/index/id/16078

jueves, 20 de marzo de 2014

LA EVITACION EXPERIENCIAL Y SUS CONSECUENCIAS




LA EVITACIÓN DE EXPERIENCIAS DOLOROSAS O TEMIDAS: CONSECUENCIAS


La evitación experiencial consiste en tratar de evitar tus propias experiencias internas (pensamientos, sentimientos, recuerdos, sensaciones corporales…) incluso aunque el hecho de hacerlo te acabe causando problemas.


Se trata de experiencias que, en principio, resultan dolorosas o perturbadoras, pero cuya evitación, aunque te aporte alivio a corto plazo, te acaba perjudicando a largo plazo. Por ejemplo, la persona que evita ir a una fiesta a la que desearía ir, debido al malestar que le produce su ansiedad social; o bien, la persona que evita hacer ejercicio porque le resulta pesado y frustrante. En realidad, lo que está evitando no es hacer ejercicio, sino el sentimiento de frustración que eso le produce. Y la persona con ansiedad social que no acude a esa fiesta no lo hace para evitar la fiesta en sí misma, sino que es la experiencia de sentir ansiedad la que desea evitar.


La evitación experiencial se produce cuando las personas se plantean como objetivo sentirse bien y evitar todo malestar. El problema es que las reglas que usamos para el mundo exterior no funcionan en nuestro mundo interior. En el mundo exterior, querer librarnos de aquello que nos molesta parece una buena idea y a menudo funciona. Por ejemplo, si tienes la ropa manchada te la quitas y te pones otra limpia. Pero en el interior de tu mente las cosas funciona al revés, rigiéndose por una norma parecida a esta: si no estás dispuesto a tener algo, entonces lo vas a tener. Es decir, si no estás dispuesto a sentir ansiedad, entonces la vas a sentir, y además con más intensidad. Si no estás dispuesto a sentir frustración, entonces te vas a sentir aún más frustrado. Y lo mismo podemos decir del resto de experiencias internas negativas. Esto es así porque, por el modo como funciona la mente humana, cada vez que intentas evitar, eliminar o suprimir una experiencia interna, el mismo intento de librarte de ella hace que dicha experiencia crezca, aumentando en intensidad y frecuencia.


Esto hace que, con el tiempo, la vida de una persona se vaya "encogiendo" cada vez más, ya que las situaciones que se evitan son cada vez numerosas, y los pensamientos, recuerdos o emociones que tratan de evitarse se hacen cada vez más abrumadores e insoportables. Es decir, cuanto más luchas contra ellos, más crecen. Con el tiempo, la capacidad para estar en el momento presente y disfrutar la vida se va desvaneciendo, porque tu vida se centra en evitar lo malo, en vez de salir en busca de lo bueno.


La mayoría de las personas no logran superar sus problemas emocionales porque las estrategias que están utilizando para intentar hacerlo consisten en modos de tratar de evitar sus experiencias. Es decir, buscan desesperadamente la manera de tratar de evitar sentir lo que sienten y de evitar pensar lo que piensan o recordar lo que recuerdan.


Si suena el despertador por la mañana y tu mente se llena de pensamientos y emociones desagradables sobre el horrible día que te espera, las pocas ganas que tienes, o lo desgraciada que es tu vida y no estás dispuesto a experimentar y sentir esas emociones y pensamientos, entonces te deprimirás aún más, no te levantarás de la cama y nada cambiará.



domingo, 2 de marzo de 2014

SI FREUD LEVANTARA LA CABEZA:: UNA RECONCEPTUALIZACION DESDE LA FAP



http://www.canal.uned.es/mmobj/index/id/16085

Ponente: Martín, F. Almería
Cogiendo como hilo conductor la idea transmitida en el primer congreso de SAVECC acerca de que si Freud redivivo estuviera entre la comunidad clínica sería un terapeuta FAP, se argumenta que ciertos aspectos de la técnica, de la teoría y de la situación psicoanalítica clásica obtienen desde FAP una clara comprensión a través de las herramientas conceptuales y prácticas provenientes del Análisis Funcional de la Conducta Clínica. No se trata de destacar las semejanzas entre ambas formas de tratar los problemas psicológicos, sino de la posibilidad de re-escribir el psicoanálisis a la luz de la Psicoterapia Analítico Funcional. Los componentes básicos de ambas terapias serían la producción de material (esencialmente conducta verbal, pero por supuesto otro tipo de comportamientos interpersonales), el análisis (esencialmente interpretativo) y la relación terapéutica (alianza y afectos). El concepto central de resistencia sería toda suerte de comportamientos generalmente destinados a la evitación experiencial (negación, racionalización, rumiación, proyección e introyección) y serían conceptualizadas como conductas clínicamente relevantes tipo I en FAP. La intervención en ella podría ser la aclaración e interpretación (una explicación funcional de la conducta evitativa en términos biográficos) y precisamente podría adquirir el paciente una adecuada manera de entender su conducta (CCR3). La transferencia, concepto central en el psicoanálisis, sería la actualización in vivo de emociones, sentimientos, deseos y conductas hacia el terapeuta (en gran medida CCR I) y que es necesario generar en la sesión (tanto con posturas abstinentes “psicoanalíticas” como pro-activas como confrontación o seducción, dado que siempre se está haciendo algo). En definitiva, la transferencia es traer el repertorio conflictivo pasado a la situación presente. Respecto a la relación terapéutica, probablemente tendría sentido en la Viena de fin de siglo esconderse tras el diván. No formaba parte de las prácticas sociales la apertura del mundo privado. Esta represión es sustancialmente menor hoy, por ello Freud haría de espejo cara a cara. De hecho, ambas terapias requieren crear afecto para que haya efecto (en ello consiste la utilización contra-transferencial). En definitiva, hacer consciente lo inconsciente no deja de ser común en ambos formatos.

LIMITACIONES DE LAS TERAPIAS COGNITIVAS





REVISION DE LA EFICACIA DE LOS METODOS DE REESTRUCTURACION COGNITIVA  DE ELLIS Y BECK

.Fuente original-- Garry Martin y Joseph Pear: Modificación de conducta. Que es y cómo aplicarla. Pearson Educación. Madrid, 2008

Texto del libro referido:

TREC DE ELLIS

“Gossette y O’Brien (1989, 1992) examinaron 107 estudios sobre terapia racional emotiva que: (1) se centraban en los intentos de los terapeutas para modificar las creencias irracionales de los clientes y (2) no estaban acompañados de otras estrategias comportamentales (tales como el ensayo conductual y la práctica reforzada). Revisaron todos los informes conocidos (tanto estudios publicados como escritos no publicados) en que la terapia racional emotiva se comparaba con otros tipos de terapia o con estudios en que no se procuró ningún tratamiento. El enfoque de Ellis era más efectivo que varias de las condiciones comparadas en reducir las auto-afirmaciones irracionales de los clientes tan sólo en el 46% de los casos, y era más efectivo que otras condiciones en reducir el malestar emocional sólo en el 26% de los casos. Finalmente, esta terapia no tuvo prácticamente ningún efecto en otras medidas conductuales, tales como el grado en que los clientes realmente se acercaban a los objetos   temidos. Los resultados de la revisión de Gossette y O’Brien sugieren que una gran parte del éxito de la terapia comportamental racional emotiva se debe a las tareas para hacer en casa en lugar de al cuestionamiento de las creencias irracionales.”.

TERAPIA COGNITVA DE BECK:

“Aceptando que puede ser efectiva, la pregunta que surge es: ¿cuáles son entonces sus ingredientes y/o componentes activos? Un análisis de componentes  de la terapia de Beck para abordar la depresión comparó tres intervenciones: la sola asignación de las tareas conductuales; estas mismas tareas más la aplicación de reestructuración cognitiva; y estos dos componentes más la identificación y modificación de creencias centrales generalizadas, consideradas causantes principales del pensamiento disfuncional y de las reacciones depresivas. Las tareas conductuales se centraban básicamente sobre la identificación de problemas cotidianos específicos y la prescripción de un conjunto de actividades semi-estructructuradas que ayudaban a los participantes a entrar en contacto con los reforzadores naturales del entorno. Los resultados indicaron que, al final del tratamiento y tras un seguimiento de dos años, las tres condiciones experimentales eran prácticamente idénticas en todas las medidas (Jacobson y cols., 1996; Gortner, Golan, Dobson & Jacobson, 1998). Estos hallazgos sugieren que la reestructuración cognitiva puede no ser un componente necesario en el tratamiento de la depresión. En un proyecto que replicó y amplió estos hallazgos, los investigadores compararon las tareas de activación conductual para hacer en casa con la terapia cognitiva (incluida la reestructuración cognitiva),  con la medicación antidepresiva y con un grupo de control placebo (Dimidjian y cols., 2003;  y discutido en Martell, Addis & Dimidjian, 2004). El grupo de activación conductual rindió al mismo nivel que el grupo medicado con antidepresivos en algunas medidas y mejor que él en otras. Tanto la activación conductual como el grupo de antidepresivos superaron significativamente al grupo de terapia cognitiva, que no era significativamente diferente del grupo placebo de control. Estos resultados cuestionan seriamente la necesidad de añadir la reestructuración cognitiva a la activación conductual en los tratamientos de depresión.
En la misma línea, Andrew Sweet y su equipo examinaron veintinueve estudios que comparaban abordajes puramente conductuales con esos mismos tratamientos a los que se añadían componentes cognitivos para superar una serie de trastornos (no sólo depresión). Llegaron a la conclusión de que el 83% de los estudios mostraba
que no se conseguían mejores resultados añadiendo componentes terapéuticos específicos de la reestructuración cognitiva (Latimer & Sweet, 1984; Sweet & Loizeaux, 1991). Por ello, aunque la adición de técnicas de reestructuración cognitiva a las intervenciones conductuales puede mejorar los resultados con algunos individuos que padecen trastornos, un gran número de estudios sugiere que no siempre es así.”



NUEVO LIBRO DE HAYES Y ACT EN ESPAÑOL






Nuevo libro de Hayes y cols. sobre ACT en español: 
TERAPIA DE ACEPTACIÓN Y COMPROMISO
Proceso y práctica del cambio consciente (mindfulness)
BIBLIOTECA DE PSICOLOGÍA
DESCLÉE DE BROUWERS. 2014

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) pertenece a lo que ha dado en llamarse terapias de tercera generación que suponen una revisión de los planteamientos cognitivo-conductuales vigentes hasta no hace muchos años. La ACT asienta sus fundamentos teóricos en el contextualismo funcional y en la teoría del marco relacional, lo que implica un cambio radical en la consideración de los elementos del comportamiento humano, que ya no son analizados en su particular individualidad sino en cuanto elementos que forman parte del contexto en el que tiene lugar la propia conducta.

En el ámbito de la práctica terapéutica, su aportación fundamental es la despatologización de la experiencia humana. Vivir no es una enfermedad, por dura que sea la realidad; lo verdaderamente patológico consiste en renunciar a las propias vivencias y experiencias vitales, la evitación vivencial. De este modo, la ACT se convierte en una invitación a la vida, a la realización personal a través de la propia trayectoria vital.

Su objetivo terapéutico es el desarrollo de la flexibilidad psicológica a la que están enfocadas las distintas técnicas y herramientas recogidas en este manual. Los seguidores de distintos enfoques terapéuticos -Terapia Narrativa, Terapia Gestalt, Psicoterapia Analítica Funcional, PNL, Focusing, Mindfulness, Logoterapia, etc.- encontrarán en esta obra muchas técnicas y conceptos que les resultarán familiares. La ACT, sin embargo, es un enfoque diferente que puede enriquecer la práctica terapéutica de los profesionales de tendencias muy diversas.

En el plano operativo, el presente manual aporta gran cantidad de materiales diagnósticos y de seguimiento de aplicabilidad inmediata y aborda, además, la situación vivencial del propio terapeuta en el transcurso de la terapia, sus dudas y temores. Proporciona una visión clara de la relación terapéutica mediante abundantes transcripciones de sesiones y aporta ejemplos concretos de motivación terapéutica mediante metáforas y demás técnicas propias de la ACT.