domingo, 19 de abril de 2020

ARTÍCULO: ¿QUÉ ES Y NO ES UN PROBLEMA PSICOLÓGICO DESDE LA PERSPECTIVA CONDUCTISTA CONTEXTUAL? (RUIZ Y LÓPEZ DE URALDE, 2020)





¿Qué es  y no es un problema psicológico desde la perspectiva conductista contextual?
Juan José Ruiz Sánchez y María De los Ángeles López De Uralde Selva
19-4-2020

1. Preguntar por esto ya es poner en solfa el modelo dominante

El hecho de plantear estas preguntas puede sorprender a muchos, incluso a los propios psicólogos.

El motivo de la sorpresa se debe a que las personas en general y  los profesionales de la  llamada salud mental  tienen más o menos claro que es un problema psicológico.

Lo que quizás no tengan tan claro es que los conceptos sobre que es un problema psicológico e incluso sobre que es un trastorno mental (que no es  lo mismo exactamente) están ligados histórica, social y culturalmente no solo a las llamadas disciplinas científicas de la psicología y la psiquiatría, sino que todas ellas a su vez están relacionadas con concepciones filosóficas, ideológicas y políticas concretas,  que han sido las hegemónicas como instituciones de poder y control en cada momento de la historia humana.

2. ¿Y cuál es esta concepción hegemónica?

Actualmente en las sociedades occidentales, para la población en general, un problema psicológico es un concepto similar a lo que es una enfermedad mental. Y se define como un fallo individual, de la persona que ocurre en su interior como una avería o malfuncionamiento  en su cabeza. Ese fallo interno individual bien tiene un origen nervioso (de su sistema nervioso) o bien deriva de  un conflicto mental o emocional. 

La concepción popular no hace sino reproducir el formateo continuo del modelo biomédico dominante que de manera más refinada supone que los problemas psicológicos son enfermedades del cerebro a distintos niveles de causa ambiental o biológica.

La línea dominante de la psiquiatría la mayoría de las veces suelen otorgar más peso a lo biológico que a lo a lo ambiental; y cuando aparece lo ambiental es como desencadenante de una vulnerabilidad o debilidad del propio sujeto de origen biológico que las llamadas ciencias neurocognitivas tratan de encontrar mediante los llamados “marcadores biológicos”  sin mucho éxito al parecer, salvo correlaciones diversas obtenidas mediante neuroimágenes.

Esas neuroimagenes muestran cómo se iluminan distintas partes del cerebro en personas que se han agrupado en diagnósticos psiquiátricos cuando se les pide hacer ciertas tareas específicas; entendiendo que esas variaciones de iluminación se deben a diversas formas específicas de funcionamiento cerebral que se entienden afectadas o alteradas.

Una pequeña proporción sin embargo de la psiquiatría (la llamada psiquiatría crítica) y de las neurociencias abogan por una mayor relación entre los factores socio-ambientales, las conductas de las personas  y los  cambios en el cerebro o los propios genes (Ruiz, 2017).

3. ¿Pero es lo mismo un problema psicológico que una enfermedad mental incluso desde esta concepción hegemónica?

La psiquiatría dominante entiende que los problemas llamados psicológicos son enfermedades mentales  más leves de origen psicosocial que precipitan o desencadenan vulnerabilidad o debilidades biológicas de las personas, incluyendo en ellas los llamados trastornos de adaptación, de estrés y algunos de los llamados trastornos de ansiedad y depresivos más leves. A menudo son agrupados con las siglas “TMC”, de trastorno mental  común.

Estos TMC suelen ser  coincidentes con la concepción que tienen  las personas  en general en nuestras sociedades cuando se les pregunta que entienden por un problema psicológico, respondiendo algo similar a lo siguiente: “que no son felices, que no se encuentran bien y que desean deshacerse del malestar emocional”; que suele ser lo que después demandarán a los profesionales de la salud mental que le van a atender.

Es decir los problemas psicológicos desde esta perspectiva socialmente dominante son los trastornos más leves de las enfermedades mentales.

Las llamadas enfermedades mentales graves estarían mayoritariamente agrupadas en torno a las llamadas las psicosis, los trastornos de ansiedad,  del ánimo más graves y la mayoría de los llamados trastornos de la personalidad, que agrupados, suelen enmarcarse bajo el nombre de “TMG” (Trastorno mental grave).

Lo que postula esta perspectiva es que un problema psicológico es un malestar subjetivo de tipo emocional que hace a la gente infeliz y que se debe a un fallo o avería personal; que si cae en manos de un psiquiatra más biológico será por una avería bioquímica y si cae en manos de un psicólogo mentalista lo será debido a un fallo mental en forma de conflicto interno, de tipo cognitivo-emocional, que tradicionalmente se suele formular como “eso se debe a tu actitud ante las cosas de la vida”, apelándose y/o en combinación de una restitución de la bioquímica alterada y/o a un cambio de actitud personal ante la vida con diversas técnicas específicas.

4. ¿Y qué tienen que decir a todo esto los psicólogos conductistas contextuales? Por lo pronto muchos de ellos son inconsecuentes con sus propias posiciones.

Aquí resulta también llamativo el desacuerdo entre ellos. Por lo pronto hay psicólogos conductuales o contextuales que siguen defendiendo parte del discurso dominante anterior.

Hay psicólogos contextuales que se mueven, no solo estratégicamente para conseguir penetrar en posiciones diversas, sino también convencidos, de que hay que combinar lo contextual con las aportaciones cognitivas-conductuales más tradicionales, y llevar a cabo todo lo que sea útil y funcione en aras de un pragmatismo feroz sin importar las incongruencias filosóficas de fondo.

Así aparecen textos, por ejemplo,  que combinan sin ningún pudor terapia de esquemas y terapia de aceptación y compromiso (Mckay, Lev, Skeen y Hayes, 2012; Roediger, Stevens y Brockman, 2018) incluso, apoyado por el mismo S. Hayes; posiblemente por un interés estratégico de introducir lo contextual en terreno diversos.

Podría denominarse a estos enfoques híbridos de “posición de 2.5”, más que de tercera generación. Les importa solo los resultados, lo demás sobra. Parecen no caer en la cuenta que las posiciones filosóficas tienen implicaciones en la práctica diaria, y como se abordan los problemas humanos de manera diferente. Y como esas prácticas a la larga constituyen prácticas culturales (en forma de terapias-tipo compartidas y difuminadas)  que refuerzan los discursos dominantes.

Muchas veces los propios psicólogos contextuales usan en sus valoraciones psicológicas escalas diversas para medir el malestar en términos de psicopatología (escalas de ansiedad, depresión…) porque lo exige la línea editorial de la revista de turno, sin percatarse de la ideología y filosofía de fondo que sustenta esto, o sea la hegemónica antes referida; muy común al buen entender entre la tradición cognitiva-conductual más clásica y la psiquiatría oficial.

5. ¿Y que son los problemas psicológicos?

Hagamos ahora un pequeño repaso sobre estas cuestiones tal como ha sido planteada por algunos psicólogos contextuales o conductuales que consideramos relevantes para estas preguntas.

La exposición de López y Costa (2014) se centra  por un lado en lo que no son los problemas psicológicos: No son enfermedades. Lo hacen desde la psicología científica, en concreto desde la perspectiva conductual.

 Argumentan que los llamados trastornos mentales son creaciones interesadas de distintos grupos de presión con mucho poder, como la industria farmacéutica que apoya directa o indirectamente las ediciones diagnósticas DSM por un lado y por otro, derivan de una especie de logomaquia (un juego de palabras circular donde el trastorno se define por sus  síntomas y la presencia de estos definen un supuesto trastorno o fallo interno) sustentada en el modelo médico (los problemas psicológicos son enfermedades del cuerpo-cerebro) sin que lo avalen hallazgos sólidos.

También hacen mención a lo que es un problema psicológico (López y Costa, 2014) como comportamientos  problemáticos. Es decir acciones de las personas, cosas que hacen o dicen, incluidas las que dicen sobre que piensan y sienten, que socialmente para otros y para ellas mismas  se vuelven problemáticas en sus condiciones de su vida en su cultura, grupo o sociedad de referencia. Es más, se extienden en esto y refieren que los problemas psicológicos son problemas de la vida en los contextos donde la gente vive.

Sin embargo, apuntan (López y Costa, 2014) que los problemas psicológicos son convertidos en trastornos mentales desde la psiquiatría y muchas corrientes psicológicas, desde una perspectiva muy conservadora, que las transforman en enfermedades individuales desligadas de las condiciones de la vida de estas personas.

La alternativa que proponen al modelo dominante es contextualizar los problemas psicológicos como problemas de la vida que son conductas problemáticas donde se combinan los saberes del análisis funcional conductual y las aportaciones filosóficas fenomenológicas-existenciales que sitúan la persona en las situaciones de sus vidas con sus dificultades concretas y sus biografías previas.  

Añaden además la importancia de los procesos de aprendizaje en estos problemas, pero entendidos también de manera sencilla y no solo técnica (en Ruiz y cols., 2018 nos extendemos en este punto) como “cosas que nos pasan en la vida, y como consecuencias de las cosas que hacemos en la vida, casi siempre en relación a otras personas”.

Una exposición más reciente es la de Delgado (2019) que nos ofrece en un breve pero sustancioso artículo las claves para distinguir lo que es un problema psicológico. Destaca de manera importante que hay gran cantidad de problemas en la vida de las personas que les afectan pero que no  son propiamente problemas psicológicos.

Desde esta perspectiva va desglosando lo que no son problemas psicológicos: los problemas orgánicos de causa médica como las infecciones o las demencias no son problemas psicológicos ni son competencia  primordial del psicólogo, aunque el psicólogo secundariamente  a otros especialistas médicos puede proporcionar alguna ayuda a estos (p.e en algunos aspectos de las demencias).

Tampoco son problemas psicológicos lo que la psiquiatría tradicional define como psicopatología, aunque muchos psicólogos se suban a este carro donde aportan su complemento a las intervenciones psiquiátricas. Desde esta perspectiva psicopatológica se genera muchos  abusos, estigmas y exclusiones sociales (Delgado, 2019).

No todo sufrimiento emocional tampoco es un problema psicológico. Ser víctima de un acoso laboral o ser desahuciado, perder a un ser querido, y otros problemas sociales que aunque conlleven un intenso sufrimiento no son problemas psicológicos, aunque los psicólogos podamos colaborar con otros profesionales y recursos sociales en atender puntualmente estas dificultades. 

¿Qué es entonces un problema psicológico?  Tal como lo plantea Delgado (2019), es el resultado de cuando tratamos de conseguir un fin y nos encontramos con un conjunto de circunstancias que nos lo impiden. En este aspecto está  siempre implicado lo que hacemos en esas circunstancias de la vida. Esto genera sufrimiento, pero no siempre es así.

Siguiendo en esto a Marino Pérez; Delgado (2019) añade que esas situaciones de la vida suelen ser situaciones límite donde la persona está inmersa. No están dentro de la persona, sino que la persona está dentro de esas situaciones. Muchas veces la búsqueda de evitar el malestar a toda costa en esas situaciones perpetúa aún más el problema a la larga.

Es llamativo, que ya en la tradición budista y hasta en el psicoanálisis está presente que el deseo consciente o inconsciente se relaciona con el llamado sufrimiento psicológico, con las emociones y con la infelicidad.

Como se suele decir desde las terapias de tercera ola, “mientras mayor es la distancia entre lo que tienes y lo que deseas mayor es tu sufrimiento”.  

Muchas veces no nos percatamos que otras corrientes psicológicas dicen casi lo mismo en su lenguaje.

Desde estas perspectivas los problemas psicológicos derivan del deseo insatisfecho en la vida; y es inherente a cualquier cultura o época de la historia; aunque en cada momento pueda darse o formatearse de distinta manera e incluso incentivarse socialmente. 

De hecho las sociedades capitalistas se basan en fomentar o estimular el deseo continuo de nuevos bienes que sean deseables, sean necesarios o no; o incluso mejor si son innecesarios y pasajeros para que puedan ser sustituidos por otros objetos de deseo a favor del mercado de consumo.

Veamos que refieren al respecto dos psicólogos conductuales españoles  relevantes sobre esta cuestión: Marino Pérez Álvarez (Pérez Álvarez, 2001, 2008, 2009, 2013a, 2013b, 2017, 2018 y  María Jesús Froján Parga ( Froján, 2006, 2011, 2019).

El planteamiento de Pérez Álvarez es definir los problemas psicológicos en términos contextuales, ligados a la vida y no a la psicopatología o la biología (Pérez Álvarez, 2008). Estos problemas no deben ser medicalizados ya que tienen causas psicosociales, que abarcan ya de por si los aspectos biológicos. También en esta línea existen muchos problemas médicos o psicosomáticos relacionados con aspectos psicosociales que podrían requerir atención psicológica al menos complementaria a otras intervenciones.

Sin embargo, describe Pérez Álvarez (2008) hay que considerar como piensan las instituciones, los profesionales y los pacientes/usuarios sobre lo que son los problemas psicológicos y que hacer con ellos.  En general piensan que son enfermedades como otras cualquiera y donde medicar es una prioridad.  Para ello los psicólogos tienen como reto cambiar esta forma de pensar sobre los problemas psicológicos.

Los problemas psicológicos no son entidades de tipo natural como la diabetes o la artritis sino entidades interactivas o tipos prácticos sujetas a interpretaciones que surgen de problemas reales de la vida como  “pérdidas, frustraciones, decepciones, conflictos, abusos, maltratos, flaquezas, miserias e  infelicidades” (Pérez Álvarez, 2008).

Considerarlos como enfermedades  va ligado a importantes consecuencias, muchas de ellas muy negativas: no reducen el estigma sino que lo aumenta a pesar de las campañas de salud mental, las personas etiquetadas de enfermas mentales son tratadas de forma más aversiva por los otros en general, incluso por sus familiares, son sometidas a tratamientos más duros, se les cronifica, etc.

En este artículo de Pérez Álvarez (2008) llega a preguntar explícitamente que es un problema psicológico y en qué se diferencia de otros problemas de la vida.  Responde que desde lo contextual la respuesta es clara: un problema psicológico es un esfuerzo contraproducente. Conlleva un malestar y los intentos de solución al mismo. Y esto es compartido, refiere, por diversas perspectivas psicológicas desde la adleriana, el psicoanálisis, la sistémica, la existencial, la evolutiva, etc. 

Esto hace a diferencia de otros problemas de la vida que la persona entre en una situación que se convierte en problema psicológico mediante una pauta de conducta o patrones de acción que les lleva a  meterse cada vez más en esa situación problemática en vez de sacarla de ella en un circuito autorreflexivo.

Posiblemente este sea uno de los artículos angulares para responder e esta cuestión central. En esta misma línea profundiza en artículos sucesivos (Pérez Álvarez, 2003, 2009, 2013a, 2013b, 2017, 2018), donde pone de relieve aspectos  como la importancia de potenciar el análisis funcional de la conducta para comprender como funciona el problema psicológico, orientar a la persona hacia los objetivos y valores importantes en su vida que se definen de manera distinta pero que conductualmente son los reforzadores de cada uno; destacando en esta tarea el trabajo de la terapia de aceptación y compromiso (ACT) ; sin olvidar aportaciones claves de la psicología adleriana y la existencial-logoterapéutica.

Una presentación más profunda, extensa y elaborada de que son los problemas o trastornos psicológicos  se encuentra en la obra de Pérez Álvarez llamada “Las cuatro causas de los trastornos psicológicos” (Pérez Álvarez, 2003) donde utiliza la concepción aristotélica (Aristóteles para muchos fue el primer conductista) para explicar de que están hechos los problemas psicológicos (su causa material), quién los hace (su causa eficiente), cómo se hacen (su causa formal) y para qué sirven esos problemas o trastornos psicológicos (su causa final).

Respecto a su causa material de que están hechos formados esos problemas psicológicos, cada escuela de la psicología o psiquiatría tiene su propia concepción como hemos referido antes como fallos cerebrales, mentales o patrones de conducta; según la perspectiva en cuestión.

Sobre la causa eficiente de quién hace o crea estos problemas psicológicos se destacan los actores de esta trama; por un lado el paciente, por otro el clínico, sin faltar de fondo el entorno social.

En relación a la causa formal  de cómo se presenta el problema o trastorno psicológico concreto aparecen por un lado las categorías diagnósticas que describen y prescriben que hacer con ellos (sobre todo desde la psiquiatría clásica y también desde las terapias cognitivas conductuales más clásicas); así como la propia concepción que tiene la gente en general sobre estos.

Un desarrollo paralelo observando las afinidades y semejanzas entre la psicología conductual y la adleriana desde la perspectiva aristotélica de las 4 causas lo presentamos en nuestra obra “Psicoterapia conductual adleriana” (Ruiz, 2015).

Y sobre la causa final o el para qué del problema o trastornos psicológico es importante identificar que función cumple todo trastorno en el sistema adaptativo de la persona que lo tiene como intento de solución a sus problemas aunque a la larga sea desadaptativo..

Por su parte, Froján Parga expone como el adjetivo “psicológico” se utiliza coloquialmente para referirse a dolores, sufrimientos y cansancios inexplicables y que se suele asociar a lo inventado, lo subjetivo y lo intangible; y como esto produce a veces rechazo despectivo cuando se afirma que el conocimiento psicológico puede ser científico (Froján 2019).

En este mismo artículo (Froján, 2019) considera que apoyar la psicología en neurociencia para hacerla más científica es un error. La psicología tiene su propio terreno, el de la conducta. La psicología como ciencia abarca las conductas relacionadas con el sufrimiento humano.

Desde su perspectiva los problemas psicológicos son aquellos que se refieren a conductas en situaciones que generan sufrimiento humano. En este orden de cosa se trata de evaluar las conductas de los sujetos como organismos totales que se relacionan con sus entornos físicos, sociales y biológicos y que se constituyen  como problemáticas  (Froján, Montaño y Calero, 2006).  

El como se constituyen de manera problemática a su vez se relaciona con las definiciones sociales vigentes de que es un problema psicológico y con los procesos de aprendizaje (operantes y respondientes) que hacen que la conducta de las personas tengan unas funciones o propósitos sean advertidos o no por estas;  siendo estas funciones un para que en sus  interacciones con el medio donde viven y hacen su vida (Froján, 2011).

Es decir los problemas psicológicos no solo tienen causas sino también funciones en las vidas de las personas.

6. ¿Es la psicología una ciencia que da respuesta a los problemas psicológicos?

¿Es la psicología una ciencia? si tomamos como ciencia el conjunto de comportamientos que nos ayuda a conocer predecir y controlar las variables que influyen en un acontecimiento, podríamos dudar de que la psicología es una ciencia. 

Si analizamos esta definición, podríamos pensar que controlar y predecir todas las variables que actúan en un individuo y en un contexto concreto es prácticamente imposible y si lo hiciéramos corremos el riego de hacer inferencias y dar explicaciones cognitivas.

En primer lugar cada individuo pose una historia diferente, si algo podemos afirmar es que no existen dos personas con historias idénticas ya que las innumerables variables que han influido en sus vidas son diferentes.

Podríamos decir metafóricamente que la vida o la personalidad (los aprendizajes) de cada persona son como un telar, donde al verlo desde lejos ves la figura que en él se representa, pero al querer aislar un hilo del total, además de perder el sentido y razón, nos resulta improbable el saber de dónde procede ese hilo en particular y su recorrido.

Es decir si nos resulta tan difícil describir la variable exacta que da razón a un comportamiento, ¿porque decimos que la psicóloga es ciencia? Si no tenemos certeza de las variables. Por otra parte si la réplicabilidad es la razón de ser de la ciencia y no somos capaces de aislar todas las variables, ¿seremos capaces de replicar?

Y dicho esto, centrándonos en el tema de los problemas psicológicos, la psicología como ciencia puede dar razón de los problemas psicológicos o quizás debemos tomar distancia, embutirnos en un contexto filosófico.

Quizás si vemos al ser humano como un ser verbal dentro de un contexto verbal (lo social) que moldea los comportamientos (sería estos los hilos guía,  que están en los bastidores, de los tapices cuando se fabrican el tapiz) entonces seríamos capaces describir las variables “guías” (aprendizajes moldeados socialmente o contingencias sociales) y podamos de esta forma controlar y predecir algunas variables que son causas del comportamiento humanos y podernos de esta forma describir que es problema psicológico para un individuo concreto .


 A modo de resumen en el siguiente cuadro se expone lo que es y no es un problema psicológico desde la perspectiva conductista contextual:


Un problema psicológico no es:

.Una enfermedad mental o física
.Una entidad natural de la condición humana tal cual.
.Un trastorno mental.
.Una entidad diagnóstica.
.Una alteración neurocognitiva y/o bioquímica.
.Algo individual que emana del sujeto interno.
.Una avería interna de la cabeza de tipo mental o cerebral.
.Algo inventado, intangible y subjetivo.

Un problema psicológico es:

.Una entidad interactiva sujeta a interpretaciones socioculturales según el contexto histórico-social del momento.
.Esa entidad interactiva está hecha de clases de conductas de las personas en relación a sus entornos  y condiciones de sus vidas.
.No son cualquier tipo de problemas o situaciones de la vida sino aquellos  donde las personas se meten y quedan atrapadas.
.Quedan atrapadas al realizar esfuerzos contraproducentes mediante ciclos repetitivos e inefectivos de clases de conductas como respuestas ante un malestar.
.Esas ciclos repetitivos están conformados por un malestar e intentos infructuosos de solucionarlos.
.Esas clases o patrones de conductas contraproducentes se aprenden y mantienen por sus funciones en la vida de esas personas.




7.Implicaciones prácticas para el trabajo psicológico

De la anterior exposición se derivan varias cuestiones significativas que afectan a los psicólogos orientados contextualmente y que pueden quizás sorprender a muchos de estos mismos, dado que incluso lo dicho nos situa un paso más allá de las "apariencias" y las "formas", es decir de las clasificaciones, ya sean psicopatológicas, sociológicas o incluso conductuales.

Aquí lo importante no es tanto el tipo de presentación del problema, su topografía sino su afectación vital, su funcionalidad.

Efectivamente el problema presentado puede ser de tipo laboral, orgánico, relacional o de cualquier otro tipo. Esos ambitos no deben pasar desapercibidos a la hora de intervenir, pongamos para el caso buscando recursos socioeconómicos, tratamientos medicos o resolucion de conflictos relacionales,


Si además existen esfuerzos contraproducentes (Pérez Álvarez, 2008) para la resolución de esas situaciones problemáticas (aunque sean de causa orgánicas o sociolaborales) que las atascan o meten cada vez más en ellas, la intervención psicológica estará justificada, aunque sea paralela a la de otros agentes sociales.

Esto da a la intervención psicológica su caracter propiamente conductual que no se reduce a la biología ni a la sociología.


Bibliografía:

-Delgado, E. Claves para distinguir un problema psicológico. El país semanal. 21 de julio de 2019

-Froján Parga, M.X. ¿Por qué la gente cambia en terapia? Un estudio preliminar. Psicothema 2006. Vol. 18, no 4, pp. 797-803

-Froján Parga, M.X. ¿Por qué Funcionan los Tratamientos Psicológicos? Clínica y Salud, vol. 22, núm. 3, 2011, pp. 201-204.

-Froján Parga, M.X. La psicología como ciencia…  pesar de los psicólogos. Blog de Roberto Colom. 28 de octubre de 2019


-López, E. y Costa. M. Los problemas psicológicos no son enfermedades. Pirámide, 2014

-Mckay, M.; Lev, A.; Skeen, M. and Hayes, S. Acceptance and commitment therapy for interpersonal problems. New Harbinger Publications. 2012

-Pérez Álvarez, M, y Fernández, J.R.  El grano y la criba de los tratamientos psicológicos. Psicothema, 2001. Vol. 13 n 3. pp. 523-529

-Pérez Álvarez, M. Las cuatro causas de los trastornos psicológicos. Editorial Universitas S.A. 2003

-Pérez Álvarez, M. Más allá de la salud mental: la psicología en atención primaria. Papeles del psicólogo. 2008.  Vol.29 (3). pp. 251-270.

-Pérez Álvarez, M. ¿Son los trastornos mentales enfermedades como otras cualquiera?  En portada. Infocop. 2009

-Pérez Álvarez, M.  Anatomía de la psicoterapia. El diablo no está en los detalles. Clínica Contemporánea Vol. 4, n.° 1, 2013a - Págs. 5-28

-Pérez Álvarez, M. "Alternativas a las clasificaciones diagnósticas no faltan". Entrevista a M. Pérez Álvarez, catedrático de la Universidad de Oviedo. Infocop. 19/12/2013b

-Pérez Álvarez, M. El turno transdiagnóstico y el retorno de la psicopatología: el tema de nuestro tiempo en psiquiatría. Cuadernos de psiquiatría comunitaria. Vol. 14. n 1, 2017

-Pérez Álvarez, M. La Psicología más allá del dualismo y el cerebrocentrismo. Apuntes de Psicología Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental, 2018, Vol. 36, número 1-2, págs. 7-20.

-Roediger, E,; Stevens, B.A and Brockman, R. Contextual Schema Therapy: An Integrative Approach to Personality Disorders, Emotional Dysregulationsm and Interpersonal Functioning. New Harbinger Publications. 2018


-Ruiz, J.J. Psicoterapia conductual adleriana. Lulú Editores. 2015

-Ruiz, J.J. Psiquiatría no convencional. Lulú Editores. 2017

-Ruiz, J.J y cols. Conductismo. La psicología del verbo. Lulú Editores. 2018

viernes, 17 de abril de 2020

ARTÍCULO EN INGLÉS DE 2020: Efficacy of a group intervention program with women victims of gender violence in the framework of contextual therapies. (Vaca, Ferro y Valero)








Efficacy of a group intervention program with women victims of gender violence in the framework of contextual therapies.

Anales de psicología / annals of psychology 2020, vol. 36, nº 2 (may),
189-199

Rosario Vaca-Ferrer, Rafael Ferro-García, and Luis Valero-Aguayo

RESUMEN EN ESPAÑOL:

Título: Eficacia de un programa de intervención grupalcon mujeres víctimas de violencia de género en el marco de las terapias contextuales. 

Resumen: El objetivo de este trabajo es evaluar empíricamente la eficacia de un programa de intervención con mujeres víctimas de violencia de género. El programa en conjunto se enmarca dentro de las Terapias Contextuales, específicamente se ha utilizado la Psicoterapia Analítica Funcional, combinada con la Terapia de Aceptación y Compromiso y la Activación Conductual. Se ha llevado a cabo en formato grupal, durante 11 sesiones de 2 horas cada una. Participaron un total de 21 mujeres (de una media de edad de 45 años), que habían sufrido violencia física y/o abuso emocional por parte de sus parejas, en diferente grado e intensidad, y en diferentes momentos en sus vidas. Se ha utilizado un diseño intragrupo con medidas pre-post. Se realizaron tres grupos de tratamiento en diferentes ciudades con 6 a 8 mujeres cada uno. Para medir la intervención se ha aplicado el cuestionario Clinical Outcomes in Routine Evaluation-Outcome Measure (COREOM).

Los resultados han mostrado una disminución estadísticamente significativa en la severidad del malestar, han disminuido los indicadores de riesgo de suicidio, y han mejorado las conductas problemáticas dentro y fuera de las sesiones, además de incrementarse la apertura hacia los demás.

Se discute la utilidad de las terapias contextuales para mejorar la calidad de vida de mujeres  maltratadas, y su utilidad de aplicación en grupos en las instituciones públicas





jueves, 16 de abril de 2020

RESUMEN DE LA PERSPECTIVA DE STEVEN HAYES SOBRE VARIAS ORIENTACIONES DE LA PSICOTERAPIA (Ruiz. Basado en Hayes, 2020)









RESUMEN DE LA PERSPECTIVA DE STEVEN HAYES SOBRE VARIAS ORIENTACIONES DE LA PSICOTERAPIA (Ruiz. Basado en Hayes, 2020)


PERSPECTIVAS
LIMITACIONES
APORTACIONES
1.PSICOANÁLISIS


Sumergirse en las profundidades de los aspectos inconscientes desde el psicoanálisis clásico no parece muy útil
Las formas modernas del psicoanálisis tienen mucho que ofrecer para entender el mundo psicológico de los demás y de vernos en un contexto social
2.TERAPIA HUMANISTA EXISTENCIAL

No ha desarrollado una metodología de investigación robusta y de largo alcance y por eso sus argumentaciones parecen más cuestión de fe que otra cosa
Plantean cuestiones centrales sobre cómo nos relacionamos con los demás y creamos una vida con sentido
3.TERAPIA DE CONDUCTA DE PRIMERA OLA : TERAPIA DE CONDUCTA Y MODIFICACIÓN DE CONDUCTA

No explica adecuadamente el desarrollo del lenguaje-cognición salvo en las etapas iniciales infantiles y en el campo de la deficiencia o retraso del desarrollo
Metodología de investigación robusta basada en los principios del aprendizaje respondiente y operante aplicable a muchas áreas humanas
TERAPIA COGNITIVA-CONDUCTUAL  DE SEGUNDA OLA: LA TCC TRADICIONAL

La metodología de investigación es clínica e inferencial y poco robusta. Los cambios cognitivos son muchas veces precedidos por cambios emocionales o conductuales. Centrarse en los contenidos cognitivos no en sus funciones contextuales
Los métodos de la TCC producen buenos resultados en muchos problemas humanos
GRUPOS DE ENCUENTROS  CON METODOS HUMANISTAS (GESTAL Y SIMILARES)  Y PRÁCTICAS DE MINDFULNESS

No se suelen desarrollar científicamente y son muy susceptibles de un mal uso
Contribuyen a entender como damos poder a las emociones y pensamientos por nuestra forma de relacionarnos con ellos. Se incorporan en ACT de manera  experimental
NEUROCIENCIAS BIOLÓGICAS

 Reduccionismo en algunas de sus versiones que niega que el aprendizaje ejerce un potente impacto en los genes y el cerebro
Existen investigaciones robustas que relacionan cerebro y conducta y que son de gran alcance considerando la psicología como rama esencial de la biología

Referencia: Steven C. Hayes-Una mente liberada. La guía esencial de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Paidós. 2020 (Capítulo 3**)

LA FLEXIBILIDAD PSICOLÓGICA (STEVEN HAYES, 2020)


domingo, 12 de abril de 2020

¿SON LOS VALORES RELIGIOSOS RELEVANTES PARA MUCHAS PERSONAS ANTE ESTA PANDEMÍA? (RUIZ Y COLS. 2020)



¿Son los valores religiosos relevantes ante la  pandemia del coronavirus para afrontar las adversidades que estamos viviendo?
(Ruiz y cols. 2020. En revisión y ampliación)

Muchas personas son hostiles a la religión, es especial a la cristiana y específicamente a la católica. No solo se trata de personas ateas indiferentes ante esta sino además agresivas con todo lo que venga de fuentes religiosas.

Esto es así en parte porque en muchos países durante años las cúpulas religiosas estuvieron en conveniencia con regímenes dictatoriales en algunas ocasiones.

De otro lado el pensamiento marxista, aunque hoy en día haya decaído ha dejado su impronta en las políticas de izquierda que la plantean como “opio del pueblo” para evadirse de condiciones de vida adversas y no luchar por cambiarlas.

También desde la ciencia  que se vincula mayormente al materialismo, se plantea que la religión es un tipo de creencia sin base científica contrastada y que muchas veces impide o dificulta el desarrollo de la investigación y el avance y progreso de la humanidad.

Sin embargo todos estos argumentos tienen diversas  contrapartidas:

Muchas personas vinculadas a ideas progresistas y anti-dictatoriales  han estado relacionadas con la iglesia, por ejemplo en la transición de la dictadura a la democracia en España y en otros países.

En España además la asociación Caritas es una de las más activas en ayuda social aunque después pueda ser vista como paternalista u otras consideraciones, a menudo por personas que se limitan al mero ejercicio de la crítica.

Muchos científicos de renombre se consideran creyentes y articulan sus concepciones con sus creencias religiosas sí que por ello dejen de lado una u otra esfera.

En estos días de pandemia todos estamos esperanzados en que la ciencia descubra un fármaco  y vacuna que erradique el coronavirus y muchos depositan su esperanza en la investigación científica, sin duda algo esperanzador y con visos de funcionar esperemos lo más pronto posible.

La psicología desde la perspectiva psicoanalítica de  Freud ha sido beligerante con la religión, especialmente la cristiana a la que consideró prácticamente una neurosis obsesiva de origen cultural.

Muchos psicólogos más actuales también como Albert Ellis creador de una de las más importantes terapias cognitivas-conductuales, al menos inicialmente la considera un conjunto de creencias irracionales y supersticiosas  en seres superiores que nos otorgan favores  pasando a generar una dependencia afectiva con estos y evadirnos de llevar a cabo acciones de cambio efectivas de nuestras realidades. También es cierto que un grupo minoritario de terapeutas cognitivos sin embargo, son creyentes y tratan de armonizar la terapia cognitiva con la religión.

Sin embargo aquí en la psicología también hay posturas más respetuosas, como la adleriana que aunque la reduzca a ejercicio de estimular la cooperación social le da un rol positivo, y también la logoterapia de Victor Frankl que la considera fuente de significado en la vida de las personas.

Curiosamente la terapia de aceptación y compromiso que proviene desde el conductismo, mal entendido por  muchos como anti-humanista y mecanicista, pone en relevancia los valores religiosos de muchas personas como fuente de sentido y de acciones valiosas en situaciones adversas de la vida.

Esto no quiere decir que los terapeutas conductistas sean religiosos ni mucho menos. La mayoría  (no todos, me consta) son ateos, materialistas y pragmatistas, pero consideran que la religión tiene funciones motivadoras en muchas personas para dar sentido, valor y dirección a sus vidas, y en ese aspecto consideran que los clientes que reciben ayuda psicológica y son creyentes se pueden beneficiar de clarificar sus valores religiosos y actuar en función de estos. Hay literatura al respecto.

Ver enlaces siguientes:



Mucho menos frecuente, al menos entre los psicólogos es que se declaren públicamente creyentes ante el temor de recibir diversas críticas de tipo materialista y científico desde algunas de las ópticas mencionadas; obligando a una especie de evitación para la privacidad de estas creencias; llevándoles estas contingencias reales o imaginadas a llevar una especie de disociación de aspectos de su vida. Esto en la investigación psicológica se ha venido obviando, y eso que a psicología estudia casi cualquier cosa.

En tiempos del coronavirus muchos se preguntan que donde está Dios que permite estos horrores. Sin duda es una pregunta legítima para el que los autores de este escrito no tenemos respuesta, al menos por el momento.

Lo que si percibimos es que la fe religiosa para muchos, y no solo en tiempos adversos, son una fuente no solo de resilencia sino también de compromiso social y apoyo a los prójimos, aunque en esto como en todas las acciones humanas existan sus desajustes, hipocresías y carencias.

A menudo pasan desapercibidos datos como estos, que no queremos dejar al margen:




(ARTÍCULO EN REVISIÓN POR LOS COLABORADORES QUE SERÁN MENCIONADOS PRÓXIMAMENTE)






domingo, 5 de abril de 2020

¿QUÉ PASARÁ TRAS LA CRISIS DEL CORONAVIRUS? (Ruiz, 2020)






¿Qué pasará tras la crisis del coronavirus?

 (Juan José Ruiz Sánchez, 5-4-2020)


Pues probablemente varias cosas: sin jugar a  ser adivino,

1-Que muchos sanitarios y personas que están diariamente expuestas al virus y han sobrevivido a este pero han visto sufrir o fallecer a otros puedan presentar reacciones de dolor intensas y "postraumáticas" (ya veremos si es así o no). Si el contingente es muy amplio, desde los servicios públicos habrá que formar rápidamente en intervención grupal en crisis a muchos profesionales excesivamente acomodados a las intervenciones individuales.

2-Que habrá muchas personas que hayan perdido su trabajo y otras muchas que tengan el mercado laboral muy complicado. Todas estas personas van a sufrir y van a estar "deprimidas". El problema aquí es que si psiquiatrizamos o psicologizamos este malestar y no damos respuesta de que canalicen sus esfuerzos en reivindicar cambios socio-laborales; lo estaremos en cierto modo "anestesiando falsamente".

3-También habrán personas que ya vienen siendo tratadas privada y públicamente que verán su situación más empobrecida, así como la de sus propios terapeutas. Todos ellos tendrán igualmente que vérselas con esta situación, y si pueden coordinarse para reivindicar mejores condiciones de vida mucho mejor que si solo se quedan de nuevo en psiquiatrizar y psicologizar las respuestas.

Es decir vamos a tener que implicarnos políticamente, no solo clínicamente, en mayor o menor medida.

sábado, 4 de abril de 2020

EL ENFOQUE ACT PARA MANEJAR LA ANSIEDAD COMO SER HUMANO (ROB ARCHER, 2020). APLICADA A LA ANSIEDAD ANTE EL CORONAVIRUS



EL ENFOQUE ACT PARA MANEJAR LA ANSIEDAD COMO SER HUMANO (ROB ARCHER, 2020). APLICADA A LA ANSIEDAD ANTE EL CORONAVIRUS

Original en inglés: 

Publicado el 17 de marzo de 2020 . Dr. Rob Archer. Psicólogo colegiado

Todos están ansiosos en este momento y, francamente, ¿por qué no lo estaríamos?

Pero vale la pena recordar que los humanos están constantemente ansiosos. Aquí hay cinco razones por las cuales estamos ansiosos, seguidas de cinco técnicas basadas en ACT para manejar la ansiedad como un ser humano.

A) Cinco razones por las que estamos constantemente ansiosos:

1. Estamos programados para ver al oso.

Imagina que tu antepasado vio una mancha extraña en el horizonte y se volvió hacia un amigo y le dijo ...




¿Es un oso o un arbusto de arándanos?

El amigo optimista dijo "es un arbusto de arándanos" y saltó alegremente, pero su ancestro ansioso se echó atrás, temiendo a un oso.

Incluso si el amigo optimista tenía razón y consiguió ser un buen almuerzo para el oso, solo habría tenido un error para que fuera un buen almuerzo para este. Mientras tanto, su ancestro pesimista se perdió el almuerzo del oso, pero vivió para transmitir sus ansiosos genes (a usted)

2. La espada de doble filo.

El arma especial de la humanidad no parece muy poderosa, pero desde que desarrollamos el lenguaje hemos podido comunicar los riesgos verbalmente y luego planear con anticipación para resolverlos.
Esta es una herramienta increíble para resolver problemas, pero es una espada de doble filo, lo que significa que podemos crear ansiedad en cualquier momento.

Como resultado, somos la única especie que puede sentarse en una playa en Tahití con un cóctel afrutado y TODAVÍA estamos ansiosos de que tal vez bebamos demasiado o de que nuestra elección de ropa sea un poco de la temporada pasada.




3. Medios y redes sociales.

Acabo de hacer un experimento: al mirar las noticias durante 1 minuto, encontré historias no solo sobre Coronavirus, sino también sobre la crueldad hacia los animales, el cambio climático y la certeza de la recesión mundial.

Hemos creado un mundo con riquezas incomparables, pero también acceso ilimitado a noticias preocupantes. Así que recuerda la ley de oro...





4. Incertidumbre.

Muchos de nosotros podemos manejar las malas noticias si sabemos cómo responder a ellas. Pero la incertidumbre, si voy a contraer este virus, si será mi familia, produce ansiedad especialmente porque el hecho es que NO SABEMOS. Y tu mente preferiría cualquier cosa a no saber.

Sin embargo, aquí es donde la historia se vuelve realmente ansiosa induciendo intentos de control o evitación de la misma ansiedad ante esta incertidumbre.


5. Intentamos controlarlo.

A pesar de que la ansiedad es una parte inevitable de ser humano, muchas personas lo ven como algo que debe evitarse o controlarse.

El problema es que no podemos evitar ni controlar la ansiedad.

Imagina que te apunto con una pistola y te digo que no te sientas ansioso. ¿Lo podrías hacer?




Al ver la ansiedad como algo que podemos controlar o que debemos evitar, nos preparamos para sentirnos ansiosos por nuestra ansiedad.

Esto nos lleva a tratar de evitar la ansiedad evitando las cosas que nos hacen sentir ansiosos.

Si esto se convierte en un patrón de comportamiento, significa que comenzamos a organizar nuestras vidas para evitar la ansiedad en lugar de las cosas que hacen que la vida tenga sentido. Esto se llama evitación experiencial, un factor significativo en muchas formas de angustia mental porque disminuye nuestras vidas a corto plazo y empeora la ansiedad a largo plazo.


B ) Cinco ideas basadas en ACT para lidiar con la ansiedad

1. Haz un plan:

Preocuparse por el futuro no es lo mismo que decidir qué hacer. Y aunque su plan no será perfecto, nunca estará indefenso.

Así que calcule lo que está bajo su control y luego haga un plan para administrar los riesgos tal como los ve. Infórmese de los hechos, pero no más. Intenta limitar la exposición de los expertos a través de  las redes sociales.

Dicho esto, por muy bueno que sea tu plan, no esperes que te libere de la ansiedad (porque eso es imposible). Por lo tanto, deberá aprender a ...

2. Suelta la cuerda:

El problema con la ansiedad es que cuanto más tratamos de evitarlo, más fuerte se vuelve.

Es como estar en un tira y afloja con un monstruo enorme. Estás tirando con todas tus fuerzas porque entre tú y el monstruo hay un gran pozo sin fondo. Estás gastando toda tu energía tirando porque estás seguro de que si pierdes, serás arrastrado al pozo.





Pero cuanto más empujas, más fuerte tira el monstruo.

¿Qué es lo mejor que puedes hacer?

Bueno, tu mente te dirá que sigas tirando más fuerte. Pero el monstruo nunca parece cansarse.

¿Cuál es la alternativa?

¡CORTE LA CUERDA!





3. Gira  hacia lo que te  importa:

La ansiedad es el precio que pagamos por preocuparnos por algo. Esto significa que podemos centrar nuestra atención en lo que sea  importante para ti.

Mi ansiedad se relaciona principalmente con mis hijos pequeños (la del autor de este texto), porque quiero protegerlos y cuidarlos. Me doy cuenta de que no puedo protegerlos por completo, lo que me pone ansioso, pero puedo hacer algunas cosas. Mis giros incluyen autos desafiantes que pasan velozmente por nuestra casa (vivimos frente a un patio y sí, literalmente corro detrás de mis hijos), presionando el consejo para instalar topes de velocidad (lo hicieron) y comprando este hermoso cartel
(!Tenga cuidado, niños jugando!)




Mark Freeman habla aquí sobre alejarse del temor de que vamos a perder a un miembro de la familia (ver 7 min 18). (en inglés)
Si se siente ansioso por el Coronavirus , identifique lo que le importa en esta situación. ¿Cómo podría girar hacia eso y hacer algo significativo al servicio de lo que realmente le importa, incluso cuando se siente ansioso?

4. Practica la autocompasión:
En este video, Steve Hayes explica un gran ejercicio para ver la ansiedad desde una postura de autocompasión. La autocompasión es una técnica clave para eliminar la ansiedad y cambiar nuestra relación con ella para que podamos 'soltar la cuerda' (ver 7 minutos 15 para el ejercicio) (en inglés):

5. Usa recursos adicionales:
Mis recursos favoritos de ACT sobre este tema son:
Pruebe esta lista de verificación diaria contra la ansiedad para trabajar en casa
ACT gratis para recursos de ansiedad en New Harbinger. Russ Harris ha creado un gran recurso gratuito para tratar la ansiedad y el estrés de COVID-19 llamado FACE COVID.
Joe Oliver creó un video de 3 minutos sobre ansiedad / pensamientos y emociones difíciles como invitado a una fiesta no deseada. Muy divertido y muy efectivo: (en inglés)
La Terapia Portland tiene esta meditación guiada específica para ayudarnos a ser más conscientes de los pensamientos, sentimientos y emociones desde una postura de aceptación y disposición. Esta meditación está desarrollada específicamente para personas que luchan con la ansiedad.
El libro “Las cosas podrían ir terriblemente, horriblemente mal” de Kelly Wilson y Troy Dufrene es una forma brillante de aprender el enfoque ACT de la ansiedad.
Nuestras propias publicaciones de blog sobre el enfoque ACT de la ansiedad se pueden encontrar aquí : https://workingwithact.com/2016/02/03/what-can-you-do-when-you-feel-in-over-your-head/  : y aquí: https://workingwithact.com/2013/11/22/learning-to-touch-fear/
Esta es una gran lista de otras estrategias basadas en evidencia para tratar la ansiedad.
 Si desea ver a un terapeuta, entrenador o consejero que pueda guiarlo a través de estas ideas, vaya aquí: https://contextualscience.org/civicrm/profile?gid=17&reset=1&force=1
Este es un artículo del NYT sobre alguien que probó ACT por su ansiedad
 La Dra. Amanda Super tiene cursos en línea que enseñan autocompasión. Aquí:
https://www.creatingcompassion.com/online-training/
Actualizaré esta lista regularmente. No dude en sugerir ideas en los comentarios.

El Dr. Rob Archer es Director de Cognacity, una consultoría líder en salud mental y desempeño.