lunes, 18 de agosto de 2014

LIBRO: LAS TERAPIAS DE TERCERA GENERACION COMO TERAPIAS CONTEXTUALES. 2014




Este libro ofrece una revisión actualizada y una exposición sistemática de las terapias de tercera generación en la que se combina la fundamentación filosófica y teórica con la aplicación práctica. Además de la puesta al día, el libro ofrece una posición crítica y razonada sobre el modelo médico y el cerebrocentrismo que invaden la clínica, con base en una perspectiva contextual.
El tono, los conocimientos y la sabiduría puestos en juego hacen el libro atractivo para clínicos de diferentes enfoques. Para los estudiantes sirve de entrada en el mundo clínico con criterio razonado sobre los debates y controversias en psiquiatría y psicología, amén de conocer las terapias contextuales.

Aquí más información y descarga del índice:
http://www.sintesis.com/manuales-practicos-109/las-terapias-de-tercera-generacion-como-terapias-contextuales-libro-1827.html

Marino Pérez Álvarez es catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención en la Universidad de Oviedo.

domingo, 30 de marzo de 2014

ACT: METAFORA DEL DIQUE CON AGUJEROS

Metáfora el dique con agujeros: Evitación, control y estar dispuesto (aceptación)

   Veamos, imaginarios un dique que tiene agujeros por los que antes o después sale  agua y suponga que aquí está una persona para quien ver correr el agua a través de  esos agujeros le produce una sensación de descontrol y desasosiego  extremo que no puedo soportar.

   Pero no hay problema, porque esta persona parece que ha encontrado un modo de evitar su desasosiego y su necesidad de controlar  que el agua fluya. Verá (aquí el terapeuta representará los movimientos que describe esa persona para controlar eso).


   Esta persona está pendiente de ver si fluye el agua por los orificios. Tan pronto ve que el agua fluye por uno, rápidamente se tranquiliza porque lo resuelve poniendo el dedo índice en el pequeño agujero. Más tarde, tampoco tiene problemas, ya que cuando el agua fluye por otro orificio, sitúa el otro dedo índice. Más tarde, ve que fluye agua por otro, pero tampoco hay problemas, coloca un dedo del pie derecho.


   Más tarde, coloca el dedo del pie izquierdo en otro orificio. Vuelve la tranquilidad y la sensación de control. Aún sigue sin problemas, ya que cuando surge agua por otro agujero sitúa su nariz en el orificio y vuelve a tranquilizarse. Y así sucesivamente. Parece que está controlando, eh, ¿qué le parece? Fíjese cómo está...Sin embargo, este hombre no encuentra la tranquilidad, ya que sí parece que pueda controlar el agua, pero ¿a qué precio? Se lamenta de no poder llevar su vida, tiene que estar controlando que el agua no salga. Finalmente, no es feliz en esa posición.


   . ¿Qué le sugiere?, ¿qué es lo que, como el agua, no puede soportar usted? Y ¿cuál es el precio que tiene que pagar por no ver fluir el agua?

   
  .  ¿Y si además tuviera que moverse en una dirección que le importa e interese, lejos del dique? (dirección de sus valores personales)

ACT: MINDFULNESS. ATENCION PLENA A LA RESPIRACION



Atención plena de la respiración (breve)
 Te invito a que te sientes con tus pies apoyados en el suelo y tu espalda derecha, y que cierres tus ojos o los fijes en un punto. Trae tu atención a tu respiración y obsérvala como si fueras un científico curioso que nunca ha visto la respiración antes… nota el aire mientras entra a través de tus fosas nasales…y baja hasta el fondo de tus pulmones… y nótala mientras fluye hacia afuera nuevamente… nota el aire moviéndose dentro y fuera por tus fosas nasales… cómo es ligeramente más cálido cuando sale… y ligeramente más frío cuando entra… nota la sutil elevación y descenso de tus hombros… y la gentil elevación y descenso de tu tórax… y la calmada elevación y descenso de tu abdomen… fija tu atención en una de estas áreas, dondequiera que prefieras: en el aire entrando y saliendo por las fosas nasales, en la elevación y descenso de tu tórax, o en el abdomen...

Mantén tu atención en este punto, notando el movimiento –entrando y saliendo- de la respiración (pausa 20’’) Sean cuales sean los sentimientos, impulsos o sensaciones que surjan, ya sean placenteros o displacenteros, gentilmente reconócelos, como si saludaras con un movimiento de cabeza a personas que están pasando por tu calle… gentilmente reconoce su presencia y déjalos estar… permitidles ir y venir a su antojo, y mantén tu atención en la respiración (pausa 20’’) Sean cuales sean los pensamientos, imágenes o recuerdos que surjan, confortables o incómodos, sólo reconócelos y permitidles estar… déjalos ir y venir a su antojo, y mantén tu atención en la respiración (pausa 20”) De tanto en tanto, tu atención va a perderse cuando seas capturado por tus pensamientos. Cada vez que esto suceda, nota qué te ha distraído, y vuelve a traer tu atención a la respiración nuevamente (pausa 20”) Sin importar qué tanto te vayas, sean cien o mil veces, tu meta es simplemente notar qué te ha distraído y volver a enfocarte en tu respiración… Una y otra y otra vez, te vas a ir en tus pensamientos. Esto es normal, natural y les pasa a todos. Nuestras mentes naturalmente se distraen de lo que estamos haciendo. Cada vez que te des cuenta de que tu atención se ha ido, gentilmente nota que se ha ido, nota qué te ha distraído, y regresa tu atención a la respiración (pausa 20”). Sin importar qué tan a menudo tu atención se vaya, gentilmente reconoce que se ha ido, nota qué te ha distraído y vuelve a enfocarte en la respiración… y cuando estés listo, tráete a la habitación nuevamente y abre tus ojos.

ACT: METAFORA DEL TUNEL








  "Imagina que estas completamente rodeado de montañas. Al otro lado de las montañas está aquello que mas te importa de tu vida. Para llegar a eso tienes que atravesar las montañas, pero no hay manera de poder hacer eso. El único camino que existe es un túnel muy oscuro. En la puerta del túnel hay un cartel que pone “dirección hacia lo que te importa de verdad”. El problema es que en este caso tú le tienes mucho miedo a los túneles, y cuando te acercas a la entrada del mismo tu mente te dice: “Aquí dentro puede haber peligro, no se ve la luz del fondo, no sabes en qué condiciones está el túnel y que peligros acechan en su interior”. Por si fuera poco, tu mente que funciona como una radio siempre encendida que no se apaga de ninguna manera, te sigue contando cosas como: “Tu no eres capaz de atravesar el túnel, eres básicamente miedoso/a y eres un perdedor/a”. Además cuando te acercas al túnel te invade la ansiedad y el desánimo, notas como tu corazón se acelera, sudas, la respiración se entrecorta  y te pones en tensión, experimentando un fuerte impulso a huir y apartarte del túnel.

   El dilema en que te encuentras es el siguiente: Si sigues lo que dice tu mente, tus sentimientos y las sensaciones de tu cuerpo te alejas del túnel y entonces no caminas hacia aquello que merece la pena en tu vida. Si decides a pesar de lo que diga tu mente, tus emociones, tu cuerpo y tus impulsos; entrar al túnel no te queda mas remedio que “estar dispuesto/a” a caminar hacia lo que te importa llevando encima lo que dice tu mente, tus sentimientos, las sensaciones de tu cuerpo y tus impulsos. ¿Qué vas a decidir tú? "

ACT: LA METAFORA DEL AUTOBUS