martes, 1 de septiembre de 2020

EL DUELO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS. (Fabi Cravzoff y Juan J. Ruiz Sánchez, 2020). PARTE I

 




EL DUELO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS.

(Fabi Cravzoff y Juan J. Ruiz Sánchez, 2020)

 

TRES EXPERIENCIAS DE DUELO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS. UN ANÁLISIS CONDUCTUAL CONTEXTUAL

1. TRES EXPERIENCIAS: LO QUE CUENTAN LAS PERSONAS DE ELLAS Y LOS PERIODISTAS QUE LAS ENTREVISTAN. LAS NARRACIONES

.Experiencia 1:

“He perdido a mi madre y a mi padre en 15 días”, logra decir a duras penas una mujer de unos 50 años que llora desconsoladamente en el anodino aparcamiento de Urgencias del hospital de Txagorritxu, en Vitoria. Su padre, Vidal, lamenta, ha muerto hace unas horas con coronavirus. Se contagió, dice, en el interior de este centro hospitalario, que acoge a la mitad de los hospitalizados por el SARS-CoV-2 en el País Vasco, mientras acompañaba a su esposa, que falleció el 3 de marzo de una afección cardiaca.

Son las nueve de la noche y esta mujer no se quiere mover del parking porque desde ahí ve el furgón de la funeraria que se lleva el cuerpo de su padre. No ha podido despedirse de él. Le dice adiós con la mano: “Me he quedado sin padres en 15 días”

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2020-03-20/he-perdido-a-mi-madre-y-a-mi-padre-en-15-dias.html

 

.Experiencia 2:

El último año del padre de Elena ha sido tortuoso. Falleció hace unos días, tras dar positivo por coronavirus. Es uno de los más de 6.500 fallecidos por el contagio de este virus que tanto amenaza nuestro bienestar y nuestro día a día. No obstante, la salud de su padre estaba muy deteriorada tras tratarse de un tumor. 

Este 28 de marzo hubiera cumplido 73 años. Por este motivo, Elena ha hecho llegar al correo habilitado por COPE.es copecontigo@cope.es. Una carta en la que se despedía de su padre, y ha relatado la dura batalla que ha librado en los últimos meses. Como está sucediendo con las personas que fallecen en las últimas semanas, como consecuencia del COVID-19 o de otra enfermedad, sus cuerpos no pueden ser velados para evitar contagios. Por desgracia, mueren en soledad. Un hecho que duele especialmente a Elena, tal y como revela en la misiva.

Elena dedica una carta a su padre fallecido

"Hoy, 28 de marzo, es tu cumpleaños Papá. 73. Aunque este no podremos celebrarlo, y el año pasado te lo saltaste directamente. Mamá sigue sin poder salir de casa por haber estado contigo unos minutos antes de que saliera esa maldita prueba positiva y te arrancaran de su lado. Quiero que sepas, papá, que te fuiste sin contagiar a ninguno de los que estuvimos a nuestro lado, porque a mamá le quedan dos días de esta cuarentena, pero no tiene síntomas, y el resto hemos dado negativo en las pruebas.

Pero no solo es la fecha de hoy la que queda marcada en el calendario de marzo. El día 25 del año pasado, que te operaron de ese bulto sin importancia, fue el ahora segundo gran susto de mi vida, cuando nos dijeron que te ibas, que te quedaban horas, y yo me aferré diariamente a tu mano, asumiendo que era el momento de que fueras tranquilo y sin sufrir, y pedía a Dios que, así, de mi mano, partieras de nuestro lado y estuvieras tranquilo. Pero fuiste superando día a día, siempre arropado, hasta ese alta ansiada; pero ya no eras el mismo, ya no controlabas la mitad del cuerpo, la mitad del cerebro no vivía, menos de 30 kg de peso, y ni siquiera te dejaban llevar tu barba por si había que ponerte respirador. Así luchábamos juntos día a día.

 

Un año duro, al que en su inicio, solo pedí que te llevara tranquilo, porque tu vida ya no era vida, pero era Dios quien encontraría el momento en que estuvieras preparado, porque nosotros, sin duda, no lo estaríamos nunca. Pero seguías con tus bromas y tu ironía cuando nos repetías, por tu enfermedad, "hola, hola, hola, hola", o nos hacías trampas jugando con tu nieta María, o escondías la paga para dárselas las dos cuando se la pedías a mamá, o tus besos repetidos cuando te ponía la cara delante... Y eso me hacía sufrir, porque también quería mantenerte a mi lado, pero echando de menos a mi padre, ese que ya, sin barba, no era la misma persona.

El padre de Elena empeora su estado de salud

Y llega el día 16 de marzo de 2020, segundo día de confinamiento, que te íbamos diciendo que no podíamos ir a verte a la residencia, pero tú confiado en que sí que nos dejarían entrar, insistías. Y esa misma tarde te trasladan al hospital por obstrucción intestinal, pero sin síntomas de este maldito bicho que nos ha tocado a todos en el fondo del corazón. Llegué antes que tú, te cogí de la mano, hablaba contigo aunque ni abrías los ojos, pero no quería molestarte en tu descanso. Solo te dolía la cabeza. Para que mamá pudiera entrar contigo, salí, pero antes, te di un beso en la frente, te susurré "papi, te quiero", respondiéndome "y yo a ti", "pero yo a ti más", y tú, contundente pero sin abrir los ojos, me respondiste un "eso lo dices tú, pero yo soy tu padre". Y eso es verdad, es una verdad abismal, inmensa, profunda y eterna. Lo que no sabía era que sería lo último que te oiría.

Ya entró mamá y estabas inquieto, únicamente encontrabas tus fuerzas en rezar compulsivamente, y mamá te acompañaba sin cesar. De repente, te tranquilizaste, y dijiste, ya con los ojos abiertos, que había llegado Jesús, que era alto, y que quería que te fueras a su casa. Le pediste a mamá que te dejara ir con él. Y sin aviso, sin poder de actuación, te llevaron rápidos al aislamiento, sin poder mamá despedirse de ti, sin volver a verte.

 

El cuerpo de su padre no pudo ser velado

Ya día a día vivíamos, todos por separado, esperando una llamada, en que nos anunciaban que no tenías síntomas, pero que estabas flojo. Y pasaban las horas. Y el fin de semana siguiente nos dicen que no quieres comer. Yo lo sabía, sabía que ya no querías luchar. Ya no había quién te cogiera de la mano y pidiera que te fueras tranquilo, pero querías hacerlo. Lo respeto papá, era tu voluntad dirigida por Dios, pero no sabes lo duro que está siendo esto.

Nos dicen que no podemos verte, no podemos despedirte, hemos de incinerar tu cuerpo pero no nos dejan ir ni siquiera al cementerio a despedirte detrás del cristal a ver como tu cuerpo se convierte en ceniza. Y ahí estás, todavía, desde hace 4 días, esperando a que se acabe este estado de alarma y podamos hacer un funeral, una despedida donde pueda venir todas las personas que te querían y admiraban desde puntos tan diversos de España, allí donde habías dejado tu semilla de cariño, humor y trabajo. 

Sé que nos esperas, que nos cuidas como no lo pudiste hacer este año y sé, como, decía Quevedo, que "serán cenizas, mas tendrá sentido, polvo serán, mas polvo enamorado". Te quiero papá, pero menos que tú a mí, porque eres mi padre, siempre".

 

Fuente: https://www.cope.es/religion/historias/noticias/dolor-una-hija-tras-perder-padre-por-coronavirus-eres-padre-siempre-20200329_662134

.Experiencia 3:

"Mi madre no es un número más": la estremecedora carta del hijo de una fallecida por coronavirus

José Antonio ha perdido a su madre por el Covid-19. Pide al Gobierno que no trate a los muertos como cifras y que les conceda un funeral de Estado que rinda homenaje a nuestros mayores

José Antonio Toribio perdió a su madre el pasado jueves por culpa del Covid-19 en una residencia de un pueblo de Salamanca. Leo, de 76 años, sufría Alzheimer desde hacía casi dos décadas, pero su cuerpo estaba fuerte como un roble. Había superado dos operaciones anteriores con mucho coraje hasta que una "insuficiencia respiratoria" se la llevó.

Leo ni siquiera figura en las estadísticas oficiales de muertos por la pandemia. Aunque tenía todos los síntomas y en su certificado de defunción se apunta como posible causa, su rápido deterioro en apenas unas horas impidió que la hicieran el test. Pero eso no importa. José no quiere que su madre sea una cifra, que nadie lo sea.

"Detrás de todos los muertos hay personas. Nos acostumbramos a dar cifras. Los estamos deshumanizando". Por ello, José ha escrito una carta para poner rostro y memoria no sólo a su madre sino a todos los fallecidos anónimos por el coronavirus.

"No son muertos de segunda. Detrás de ellos había vidas. Parece que se justifican las muertes de la gente mayor o con patologías previas. Ellos tenían las mismas ganas de vivir que nosotros", cuenta José por teléfono.

José es muy crítico con la gestión política de la crisis y pide que todos los muertos sean homenajeados en un funeral de Estado y que "todas las banderas de este gran país ondeen a media asta".

A continuación, reproducimos su carta:

MI MADRE TIENE UN NOMBRE

Por José Antonio Toribio

"Mi madre no es un número más, mi madre tiene un nombre, Leo.

Y digo que tiene porque seguirá estando en mi corazón y en el de la inmensa mayoría de las personas que tuvieron la suerte de conocerla.

Porque ella era mágica, su historia de lucha y superación lo atestigua.

No es un número más porque ninguna víctima de esta tragedia merece ser marcada con un número y pasar a la siguiente página sin más.

Porque todas estas personas tienen una familia y tenían una vida por delante, más o corta o más larga, pero era su vida.

Porque mi madre tenía patologías previas, si, pero no era su momento. Esas patologías le permitían vivir, llevaba 18 años luchando y podría haber seguido luchando, porque esa era su esencia, la lucha.

Porque me niego a que nos estemos deshumanizando de esta forma, a que la vida de personas más o menos mayores no sea significante, a que la vida de las personas con otras patologías no valga nada.

Este gobierno está intentado deshumanizar la situación, infravalorando las muertes, "hoy seiscientos, cien menos que ayer, es un buen dato...". Por favor, estamos hablando de seiscientos muertos, de seiscientas vidas, en definitiva, de seiscientas personas que tenían ganas de vivir.

"BASTA DE TAPAR LAS MISERIAS"

El interés de este gobierno es seguir barriendo el polvo para esconderlo debajo de la alfombra, pero no se da cuenta de que hay más que polvo, hay demasiada mierda, hay demasiada basura como para que una simple alfombra la pueda ocultar.

Por eso pido que no caigamos en la trampa, no podemos seguir deshumanizando las muertes, dejándolas en simples cifras, tenemos que ponerles cara, tenemos que darles voz, porque detrás de esas cifras existen personas que han levantado este país de la nada, personas que han construido una democracia plena a pesar de haber vivido una época a la que, incluso los que no la hemos conocido, no queremos volver.

Por esa razón, tampoco podemos no alzar la voz para decir basta, basta de tapar las miserias, basta de censurar la información, basta de manejar la sociedad comprando las televisiones, basta de ocultar una mentira con otra mentira.

Porque este castillo de naipes no se sostiene, porque mentir para tener que volver a mentir, después de haber mentido previamente hará que se derrumbe, porque es el único destino de un castillo de naipes cuando las cartas de las que se compone están trucadas.

En algún momento este Gobierno debe asumir responsabilidades, asumir que la gestión más inútil de la peor crisis sanitaria de los últimos cien años no se puede barrer debajo de la alfombra. Asumirlo y humanizar TODAS y cada una de las muertes (las no oficiales, como la de mi madre, también).

"ESTE GENTE MERECE UN FUNERAL DE ESTADO"

Esta gente se merece un funeral de Estado, esta gente se merece que las banderas de todos los rincones de este gran país ondeen a media asta, esta gente merece un reconocimiento de toda la sociedad española, porque han sido víctimas de la propia sociedad, por ser más vulnerables, por ocupar el eslabón más débil de la cadena, por edad o por tener patologías previas o simplemente por estar luchando en primera línea de fuego contra el virus.

Porque esta gente se merece que este gobierno dimita, porque claro que no son un número más, sin embargo este Gobierno si lo es, ¡son 22 + 1 incompetente!

Iros a vuestra casa, cuanto más lejos estén vuestras manos de la gestión pública, mejor, no os necesitamos, no necesitamos que salgáis a sobre comparecer para decir lo buenos que somos, eso ya lo sabemos, máxime cuando Sánchez no lo piensa, para él, el único bueno es él.

Por desgracia estamos perdiendo a los mejores soldados en esta guerra, a las generaciones que levantaron este país y los que cara a cara batallan en esta lucha (mi recuerdo a todos nuestros mayores, a los sanitarios, miembros del ejército y de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, transportistas, personal de limpieza y de supermercados, etc.).

"LA VIDA DE MI MADRE HA SIDO LA LUCHA"

Y acabo con la historia de Leo, mujer brillante (con patologías previas si, pero mujer brillante).

Una de esas mujeres de la España rural que nacieron en mitad de la posguerra y que su vida ha sido la lucha, la lucha a base de esfuerzo, sacrificio, valentía y amor.

Una de esas mujeres a la que, sin vestir de morado, no le vais a dar lecciones de feminismo, porque han tirado del carro y si hacía falta, de la carreta, para conseguir su sueño, que no era otro que sus hijos tuviesen todo aquello que ellas no tuvieron. Y mi madre lo consiguió, nos dio todo con nada, consiguió sacar adelante a cuatro hijos y un marido que enfermó cuando el pequeño, que era yo, apenas tenía 8 meses. Así que basta de lecciones al pueblo, porque el pueblo os da las lecciones a vosotros, solo tenéis que pararos y escuchar.

A Leo le encantaba leer, pintar y crear. Tanto que, incluso cuando la injusta realidad borró sus recuerdos, ella seguía leyendo, aunque solo ella entendiese como se puede leer un libro del revés.

Y esa era su patología previa, tener más personalidad, cualidades y valores que todo un rebaño de 22 palmeros que siguen a un líder narcisista al que le da igual vestirse de lobo que de cordero, vestirse de rojo, morado o amarillo o fumarse un puro con los que hasta hace dos días mataban a los de su propio banquillo.

Con patologías como las de mi madre merece más la pena vivir que con las patologías de ese rebaño que intenta engañar a un país para escapar de un virus al que solo se le gana la batalla luchando y que, por tanto, es inmune a la mentira en la que el propio rebaño se ha instaurado"

 

Fuente:

https://www.elmundo.es/papel/historias/2020/04/16/5e97078cfdddff3f498b4590.html

 

2. UN ANÁLISIS TOPOGRÁFICO DE ESTAS TRES EXPERIENCIAS: COMO SE PRESENTA EL SUFRIMIENTO. DESGLOZANDO SUS COMPONENTES

Nota. Ningún análisis por muy fino y preciso que sea puede captar la experiencia viva y dramática  de las personas que han atravesado estas situaciones en sus propias carnes. Quién lea estas líneas aunque sea imaginariamente haría bien, además de “analizar funcionalmente”, el “ponerse en la piel empáticamente” de estas personas para captar matices importantes.

 

.Experiencia 1:

-Perdida de sus dos padres

-Contagio  de su padre donde se supone no debe hacerlo (hospital)

-Imposibilidad de despedirse de las personas fallecidas por reglas institucionales de prevención del contagio

-Llanto con desconsuelo

-Despedida lejana y rápida

-Dificultad para expresar lo que se experimenta en esa situación del hospital

-Único referente de contacto, el propio periodista que relata los hechos

.Experiencia 2:

-Contacto previo con la persona fallecida que se ve interrumpido al ser diagnosticado de covid

-Despedida anticipada con contacto previo en la otra enfermedad grave

-Imposibilidad de despedirse en la último tramo de vida de la personas fallecida por reglas institucionales de prevención del contagio

-Imposibilidad de hacer el ritual del velatorio

-Discrepancia entre la persona recordada y la habilitada en el hospital por las condiciones de pautas de intervención en covid (“ya no eras el mismo sin la barba”)

-Elaboración de una carta de despedida que ayuda a expresar los sentimientos y valores más importantes y dolorosos de esta persona y compartirlo con otras personas a través de un periódico

.Experiencia 3:

-Dignificación de la persona fallecida y de las personas mayores en residencias

-Quejas de que los políticos y los medios deshumanizan las muertes de las personas mayores como mera estadísticas

-Expresión de ira y rabia ante los que percibe como deshumanizadores de una tragedia colectiva

-Expresión del dolor del duelo mediante una carta a un medio de comunicación

3. UN ANÁLISIS FUNCIONAL HIPOTÉTICO: QUÉ Y CÓMO SE RESPONDE A ESE SUFRIMIENTO Y EL CONTEXTO SOCIO-VERBAL DEL MISMO

 

1-Contexto sociocultural general (Antecedentes contextuales)

-Se instauran unas reglas gubernamentales que impiden o restringe el contacto y el velatorio con personas fallecidas por covid. Esto iguala a todas estas personas y quienes mantenían contacto con ellas. Los rituales de despedida  socialmente acostumbrados quedan imposibilitados. Los familiares de los fallecidos son afectados por esto al no poder llevar a cabo esos rituales de transición.

-Se producen contagios en algunos casos en los mismos centros sanitarios

-Ninguna de estas tres personas refiere soporte emocional (psicológico) ante estas situaciones, desconocemos si por qué no los había o porque el medio periodístico seleccionó solo a estas personas (parece más bien lo segundo) ya que como  psicólogo he atendido a varias personas con situaciones similares en un equipo de salud mental pública. Los medios construyen la realidad, no solo informan; aunque a decir verdad todos construimos la realidad con nuestros actos cotidianamente.

 

2-Antecedentes biográficos e inmediatos:

-Fuerte vinculación emocional a estas personas (padres o madres)

-Pérdida trágica e inesperada en algunos casos

-Recuerdos de cómo contribuían a sus vidas y a las de otros

-En los medios hospitalarios no se describe en estos relatos un referente de apoyo emocional ni posteriormente a ellos (“deshumanización asistencial y política en algunos casos”)

-Parece que el único medio de expresión de sentimientos dolorosos es el medio de comunicación

3-Consecuencias:

-Se produce una traba, una dificultad que dificulta el acceso al ritual o forma de despedirse compartida y eso hace muy dura la pérdida y deja u pozo de incomprensión

-Escribir cartas es una manera de honrar la memoria de la persona fallecida y expresar sentimientos de dolor, pena y rabia.

-Compartir la carta con el medio es una manera de apoyar a otras personas con situaciones similares (valor de solidaridad)

 

EN RESUMEN:

.La situación global afecta e interrumpe los rituales socialmente compartidos

.En las descripciones del duelo no existe un apoyo institucional público para los mismos (esto puede ser un sesgo del medio de comunicación y una realidad en otros casos)

.Las medidas políticas-sanitarias afectan al manejo del duelo y al sufrimiento de las personas en sus cálculos de beneficios/prejuicios

.Los afectados expresan quejas contra la deshumanización de todo esto (en algunos casos)

.Se busca compartir solidariamente el dolor por las pérdidas honrando la memoria de los fallecidos

.Los medios de comunicación seleccionan casos para expresar su visión de la realidad; algo que todos hacemos, pero ellos con más poder e influencia social

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