domingo, 9 de febrero de 2020

ARTÍCULO SOCIOCONDUCTISTA: EL CASO DE CARL JUNG. INVENTAR TEORÍAS PARA EVITAR HABLAR DE AMBIENTES. BERNARD GUERIN (2019)




¿De que hablan terapeutas y clientes cuando no pueden explicar los comportamientos? Como Carl Jung inventó teorías para evitar analizar los ambientes de una cliente. Bernard Guerin. 2019 (Original en inglés):

Artículo original: Descarga Aquí



Resumen: 
En un primer momento, este artículo va a abordar tres puntos: (1) Las variables que moldean lo que llamamos problemas de salud mental están ‘ocultas’; (2) en las terapias de la actualidad es dominante el uso del lenguaje como manera de cambiar los comportamientos, pero este modelo ha alcanzado sus límites; (3) cuando se nos pide que expliquemos nuestros comportamientos, pero no lo podemos hacer, utilizamos otras estrategias comunes de discurso para cubrir esta brecha: mentalismo, abstracciones, contestaciones con nuevas preguntas, personificaciones, uso emocional del idioma y distracciones. 

Estos tres puntos se utilizan entonces para recrear cómo la historia de la terapia ha llevado a diversos terapeutas a utilizar estas estrategias de discurso. 

Desde el tiempo de Freud y Jung, cuando las terapias se desarrollaron, la sociedad occidental cambió de tal manera que las fuerzas que ahora moldean el comportamiento de la gente han cambiado desde la familia hasta un contacto omnipresente con extraños, burocracias, y ‘otros generalizados’. 

Como las personas no pueden observar o hablar facilmente sobre estos nuevos moldeadores sociales amorfos, los terapeutas y los clientes recurren a esas estrategias discursivas cotidianas. 

Esto se ilustra a través de la re-contextualización de uno de los estudios de caso de Jung para mostrar que los “problemas” de la cliente estaban en sus situaciones externas (patriarcado) y no “en su cabeza” o en un “arquetipo del ‘inconsciente colectivo’, que fue una de las metáforas abstractas que Jung inventó para cubrir su incapacidad para articular las nuevas formas de conformación social de su cliente. 

Agregar a las excitantes nuevas terapias del comportamiento el análisis de contingencias ocultas sociales producirá nuevas formas de ir más allá del uso exclusivo del lenguaje para ayudar a los clientes a cambiar sus mundos. 

Para analizar y cambiar las influencias sociales ocultas del patriarcado, la economía, la política y la burocracia, los terapeutas deben aprender a reconocer y analizar estas nuevas fuerzas en la vida de una persona y luego trabajar con ellas fuera del entorno de la terapia, o utilizar este lenguaje en el interior de la terapia, para cambiar sus mundos, como ya sucede en algunas de las nuevas terapias de comportamiento y terapias feministas.

UN ESTUDIO SOCIOCONDUCTISTA SOBRE LOS JÓVENES METALEROS (EN INGLÉS): AUTORES-PAULA ROWE Y BERNARD GUERIN (2017)




Artículo original:

Contextualizing the mental health of metal youth: A community for social protection, identity, andmusical empowerment Paula Rowe Bernard Guerin
J. Community Psychol. 2018;1–13.

Descarga:AQUÍ



Resumen en español:

Las identidades con los grupos de música metal se representan popularmente como conducentes a los problemas de salud mental pero con evidencia imperfecta.

Documentamos la comunidad y contextos alrededor del metal y el bienestar hablando con jóvenes metaleros directamente.

Participamos en repetidas conversaciones informales con 28 jóvenes australianos que se identificaron fuertemente con el metal (de 18 a 24 años; 5 mujeres y 23 hombres), y descubrimos que las identidades metálicas y la comunidad los protegió de los problemas de salud mental.

Cuatro son los temas centrales que se encontraron a partir de transcripciones: (1) todos fueron intimidados o marginados a través de las relaciones sociales en la escuela; (2) disfrutan del impacto de la música y las letras de metal cuando están enojado o condenados al ostracismo; (3) ellos se sienten parte de una comunidad protectora de metaleros, aunque en muchos casos a esta edad es más imaginado que real; (4) Las identidades metálicas les permitieron mantener matones, detractores y otros a raya, encontrando grupos de amigos.

Al hablar repetidamente y directamente con jóvenes metaleros, se descubrió que las identidades metálicas les estaban ayudando para sobrevivir al estrés de entornos desafiantes y construir identidades y comunidades fuertes y sostenidas, por lo tanto aliviando cualquier problema potencial de salud mental.

viernes, 7 de febrero de 2020

¿QUÉ SON LOS PROCESOS EN LAS TERAPIAS CONTEXTUALES CONDUCTISTAS?. Y POR QUÉ NO ME GUSTA ESE TÉRMINO (Ruiz, 2020)





Estudié psicología en la Universidad de Granada a principios de los años 80 (1979-1984). Entonces la línea dominante  a nivel universitario allí era la cognitiva (Pío Tudela), y el conductismo en un grupo reducido (Luciano y Gil-Roales). Fui influenciado por ambas perspectivas, por lo que derivé inicialmente en lo cognitivo-conductual.

Entonces proceso era equivalente a “procesamiento de la información”, a como la cognición pasaba y se elaboraba en almacenes mentales de memoria y era organizada en redes, esquemas  o estructuras cognitivas. Todo ello desde constructos que eran comprobados mediante metodología hipotético-deductiva haciendo predicciones. Sin duda una psicología interesante para elaborar inteligencias artificiales y programas de computación que simulaban funciones humanas, a la vez que se nutrían de esas ciencias informáticas.

Lo que no veía por ningún lado, ni aún hoy, era su aplicación a problemas humanos concretos, salvo los de simulación (que tienen como no, su interés) y aún menos a la clínica.

En la clínica, lo cognitivo-conductual intentaba nutrirse igualmente de los conceptos cognitivos, más los estructurales (esquemas, creencias, estructuras, etc.) como metáforas mentalistas y de los principios de aprendizaje (respondiente y operante), pero en este caso para explicar cómo el sujeto obtenía información para confirmar o desconfirmar sus sesgos cognitivos y las llamadas creencias personales. 

En esta clínica  cognitiva-conductual si la palabra proceso aparecía era para referirse a procesos automáticos (de la información) y a procesos controlados deliberados del razonamiento y la comprobación empírica. A veces se entendía que las respuestas automáticas tenían equivalencias con el condicionamiento respondiente y las operantes con el procesamiento controlado, al menos a nivel del pensamiento, pero solo como información en el circuito cognitivo mental de las creencias centrales, periféricas, los pensamientos automáticos, etc.


Como sabemos los conductistas, nuestra perspectiva es bien distinta de todas estas metáforas mentalistas. El sujeto es un todo que interacciona con el ambiente a lo largo de su vida; y es en esas interacciones donde se da su vida y sus problemas, que básicamente son relaciones funcionales de tipo operante.

Dicho en lenguaje más simple aún, la vida de las persona es un todo (que incluye su actividad privada-pública al unísono) en relación al mundo físico y  socio-verbal en el que viven, que es donde acontecen sus esperanzas, sus temores y angustias, a menudo en  medio de muchas relaciones con otros y no en mundos mentales de procesamiento de la información, que no son sino metáforas encubridoras de lo anterior que vienen a decir que los problemas humanos son averías internas de la mente o el cerebro.

Por supuesto que existen factores y  problemas neurológicos y orgánicos, genéticos y biológicos que afectan a la conducta humana; pero la inmensa mayoría de los llamados problemas psicológicos, como dice  Bernard Guerin y aún Marino Pérez, son problemas de la vida de las personas en sus contextos relacionales que aparecen catalogados y clasificados como enfermedades mentales.

El hecho es que posiblemente por contingencias de economía de mercado y prestigio social (o sea dinerito tocante y boyante y reconocimiento social) y no solo por una supuesta comunidad científica que avanza hacia un encuentro de posturas psicológicas a integrar; aparece una integración de diversos procesos (véase Hayes y Hoffman, 2018) en una colección de procesos neurológicos, sociales, cognitivos y conductuales que están de plena moda y que pretenden revolucionar la psicología en una especie de pastiche de teoría y filosofías aun contrapuestas, pero bien avenidas en función del marketing y la venta del producto final.

Ahora se entiende que procesos son los de aprendizaje conductual (respondiente y operante); los neurofisiológicos, los sociales, los de esquematización cognitiva y hasta los evolutivos.

Hay una alternativa poderosa, que no solo es pasar por el aro de la RFT (Teoría del Marco Relacional), que es volver a entender que es mejor hablar de relaciones funcionales, mayormente operantes, ya que estas incluyen al sujeto en movimiento continuo en la trayectoria de su vida, como diría Adler desde su psicología, y donde le acontecen eventos involuntarios (respondientes) amen de las consecuencias de sus acciones, siempre en contextos mayormente interpersonales o sociales.

Desde esta perspectiva operante amplia, recuperar aún con más vigor la obra de Skinner, y las aportaciones socioconductistas actuales pueden dar un empuje considerable para entender las relaciones funcionales de las personas, los grupos, las instituciones sociales, etc.; y no ese pastiche de procesos.

Y esto sin rechazar los aportes de la RFT y otras perspectivas conductuales como las interconductistas o las del conductismo social de Staast; y hacer la integración desde lo conductual en  sentido amplio, aunque lógicamente con sus tensiones y perspectivas.

Nuestra propuesta es pues volver a “lo operante de la vida” ( a varios niveles) y no a esos procesos pastiches; salvo que el proceso sea la operante como relación funcional, en cuyo caso preferimos el término relación funcional al de proceso por la red relacional que se deriva en forma “pastiche” del mismo.

Al fin y al cabo, los contextuales cuando hablamos de los 6 procesos del Hexaflex, haríamos mejor en hablar de relaciones funcionales operantes con el ambiente socio-cultural y con nuestra propia experiencia en este y que conlleva para nuestras vidas. 

Decir "proceso" acorta el gasto verbal, pero genera una red relacional un tanto confusa ya que abre la puerta al mentalismo en sus distintas versiones.



miércoles, 5 de febrero de 2020

¿SON LOS CONTEXTUALES CONDUCTISTAS? . PARTE II (JOSÉ OLID, 2020)





¿SON LOS CONTEXTUALES CONDUCTISTAS?. PARTE II

(JOSÉ OLID, 2020)


En relación a las palabras de María Xesús Froxán publicadas en TerapiasContextuales.Com, nótese ya aquí la diferencia entre “Froxán” por un lado y “TerapiasContextuales.Com” por otro, cabe decir que quien les realiza una crítica (en este caso el autor de este blog y amigo, Juan José Ruíz Sánchez, quien precisamente y quizás por ello me ha permitido elaborar esta nota) está cometiendo el error de confundir la parte, por el todo.

Para empezar, de confundir a Froxán con TerapiasContextuales.Com, con ÍTACA incluso, y para continuar de confundir una parte del discurso de Froxán con su discurso entero. Esto, a su vez, tiene un nombre, y es “sacar de contexto”, en este caso las palabras de un discurso.

Hagamos un esfuerzo, pues, de añadir contexto, para tener en cuenta el todo. No es mi papel aquí defender o dejar de defender las ideas de Froxán (a la que no debo pleitesía, ni a ella ni a nadie, la verdad, salvo quizás un poco a mí mismo y tampoco demasiado, la verdad) más allá de haberles dado voz (molesta al parecer para muchos/as).

Algunas de sus críticas me parecen muy necesarias, y otras muy faltas de fundamento. Si alguien quiere conocer mi punto de vista, que se moleste en conocerlo. Y si alguien va a suponerlo, sin molestarse, que se calle. Así que ya sabes, o te molestas o te callas. Aun así, la verdad es que puedes hablar si quieres (y menos mal, ¡y ojalá siempre sea así!), diciendo aquello que soy o dejo de ser, así que no me queda otra a mí de tener en cuenta tus juicios, si quiero, o de desecharlos, si no quiero. Llama la atención este dolor y molestia experimentada por muchos/as ante sus palabras, y los ataques incluso a su persona que de ello devienen. Esto es triste, que se le ataque a ella por decir algo diferente, por decir algo que no vulnera derecho alguno y que simplemente es incómodo de decir. Esto sí es triste, porque esa actitud no tiene nada que ver con la que los científicos debiéramos tener. Como parte de TerapiasContextuales.Com, ¡y repito parte!, no vayamos de nuevo a confundir la parte por el todo, tomo en valor las críticas de Froxán y, sin sacarlas de contexto, considero el aporte que puede suponer para hacer de las Terapias Contextuales (sean lo que sean, no me corresponde a mi declarar esto) un medio aún más eficaz y eficiente para sus fines y propósitos (que tampoco me corresponde a mi declararlos).

Y aprovecho para hacer un llamamiento: al desenamoramiento, al “yo-contexto” si queremos, o al contacto con algo mayor que nosotros mismos. Que no nos duela de esa manera si alguien nos dice qué somos o qué no somos. Que, como científicos, tengamos la madurez necesaria para acercarnos a una crítica con curiosidad y apertura, tomar lo que nos sirva para seguir construyendo, y desechar lo que no. Vaya, que si alguien te acusa de sectario, ¡que no te comportes como tal! Que menuda panda de académicos mafiosos pareciera que fuéramos… por favor, que nadie te va a dar de comer porque seas más o menos “conductista”… y que si alguien te da comer por ello, no comas.

 ¿Queda claro? Deseo que sí. PD: dejad cerradas las puertas del microondas, por favor. Para que no se salgan. Que después es complicado meterlas… ¡con lo pequeñas que son! jajajaj


Nota de Juan José Ruiz Sánchez:

-El debate entre conductistas es bienvenido, y también cuestionamientos externos de otras personas que desarrollen nuestro trabajo.

-Admiro el trabajo de Frojan y sus contribuciones a muchos aspectos como el análisis de la relación terapéutica desde operaciones de aprendizaje concretas sin constructos ni adornos.

-No comparto sin embargo su generalización de que los contextuales somos todos dualistas y por lo tanto no conductistas (esto es quizás casi lo único que no le comparto)

-Me parece genial que ella cuestione y ponga patas arribas muchas cosas que damos por hechas, ya que nos obliga a salir de posiciones acomodaticias en las que nos instalamos todos/as.

-Si compartiría  con ella que ciertos movimientos contextuales como los propiciados por Hayes y Hoffman abren la puerta al dualismo mentalista y son bastante cuestionables (ya hice una entrada de esto). 

-Me parece genial que mi amigo Olid esté en desacuerdo con ciertas cosas que digo, ya que si no me las dice, no tengo oportunidades de otras perspectivas.

¿SOMOS LOS CONTEXTUALES CONDUCTISTAS? (RUIZ, 2020)





¿Somos los contextuales conductistas? 
(Juan José Ruiz Sánchez, 2020)

Hace poco vi un mensaje  en una conocida página de terapias contextuales, a la que admiro, un mensaje que dice que los psicólogos contextuales no son conductistas por abusar de términos mentalistas y dualistas y no basarse en los procesos de aprendizaje conductistas.

En primer lugar si esa es la línea de la propia página, que lo ignoro, ya tiene una contradicción con su propia denominación de contextual.

Supongo que definir a los demás de algo es un conjunto de conductas verbales encaminadas (reforzadas) no solo a describir topográficamente lo que hacen y con qué contactan (sus estímulos físicos-verbales) sino que apunta a un “mando disfrazado” de advertencia y castigo (además de a los posibles reforzadores ligados a polemizar y ganar debates) que “castiga” la desviación de la regla correcta para quienes la profieren.

Los humanos funcionamos muchas veces así, definimos, nos definen, nos gusta formar parte de un grupo, de una élite, en este caso científica que proveerá de grandes descubrimientos, aportaciones y avances, lo que no está carente de cierto "mesianismo" y "utopismo". 

Otras veces simplemente porque lo distinto nos resulta amenazante y es mejor excluirlo.

Estos movimientos de “exclusión” en la psicología no son nuevos. Ya Freud realizó movimientos similares para preservar la pureza del psicoanálisis y otorgo al círculo de los cercanos la señal de los famosos anillos. A pesar de todo hubo divergencia y el psicoanálisis evolucionó en múltiples narrativas y versiones. 

Lo mismo ha sucedido con el conductismo, donde hoy aparece al  menos tres líneas más fuertes  en disputa: los analistas de conducta, herederos de la tradición skinneriana, los interconductistas herederos de las contribuciones de Kantor y Ribes y los contextualistas herederos de la contribución de Hayes; amén de otros autores injustamente relegados (p.e Staats y los socioconductistas, entre otros más).

Otros bebemos algo de todas esas tradiciones conductistas, tratando de discriminar lo relevante de cada cual para nuestros contextos de vida; y aun apreciando  aspectos de otras psicologías no conductistas.

Ya sé que se me va a contra-argumentar que solo buscan basarse en ciencia, materialismo y evidencias. Pero resulta que ni la misma concepción de la ciencia, del materialismo y las evidencias no son un monolito unificado sino que contienen elementos de diversidad, sin que por ello sean menos ciencia.

Para mi criterio personal, los contextualistas somos conductistas dentro de esta familia diversa.

Ya para otro día hablaremos de los términos que usan algunos psicólogos conductistas contextualistas y que para algunos tienen la función de ser dualistas y por lo tanto rechazable; a veces con evidencia, no lo dudo; otras sin ella.  

Lo que no encontré por ahora en ningún psicólogo contextual conductista es que defienda la entidad de una mente distinta a la conducta o a la relación de la persona con su vida; salvo que usen los términos mentalistas usuales para producir cambios de funciones de la conducta.

Si otros quieren tener el marchamo del conductismo, ya pueden ir haciendo “los anillos” (los de Freud o Jennifer López, para el caso da casi igual); eso sí, cuando surjan “los enanos”, tengan buenos dispositivos de castigo o extinción, y tengan cuidado de no confundir los amigos con los enemigos y no terminen quemando todo el bosque conductista.


martes, 4 de febrero de 2020

UN BILLETE HASTA EL FINAL. ACOMPAÑAMIENTO TERAPÉUTICO EN EL ÚLTIMO ACTO (CRAVZOFF Y RUIZ, 2020)





¿Qué puede hacer un terapeuta ACT por una persona moribunda? Este texto pretende responder a esa pregunta.


Se presenta nuestra propuesta de la ACT como acompañamiento significativo en esta última fase de la vida, siendo clave “el entrar vivo en ella” desde la flexibilidad psicológica.


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INDICE:


PRÓLOGO…Pág.5

CAPÍTULO 1. PERSPECTIVAS, CONOCIMIENTOS Y PROCEDIMIENTOS PREVIOS. TERAPIAS PSICOLÓGICAS DE SEGUNDA GENERACIÓN

1. PACIENTES TERMINALES Y CUIDADOS PALIATIVOS…Pág.7

2. DICCIONARIO DE CONCEPTOS CLAVES…Pág.55

BIBLIOGRAFÍA…Pág.60

CAPÍTULO 2. LA ACT  COMO TERAPIA DE TERCERA GENERACIÓN ANTE EL FINAL DE LA VIDA

2.1. LA ACT ANTE LA MUERTE, LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS Y LAS PÉRDIDAS EN LA VIDA….Pág.63

2.2. LA ACT CON ENFERMOS TERMINALES Y EN CUIDADOS PALIATIVOS…Pág.70

2.3. LA ACT EN CÁNCER AVANZADO  Y ENFERMEDAD RENAL  TERMINAL…Pág.76

2.4. LA ACT Y EL DUELO COMPLICADO…Pág.83

3. DICCIONARIO DE CONCEPTOS CLAVES…Pág.88

BIBLIOGRAFÍA…Pág.93

CAPÍTULO 3. NUESTRA PROPUESTA DESDE LA ACT

3.1. ACOMPAÑAMIENTO ANTE EL FINAL DE LA VIDA…Pág.96

3.2. ROL DEL PSICÓLOGO…Pág.98

3.3. LA EXTERNACION Y TERAPIA…Pág.99

3.4. LA FLEXIBILIDAD COMO COMPONENTE IMPRESCINDIBLE DE UN BUEN MORIR...Pág.100

3.5. ACT COMO ENFOQUE PROPICIO…Pág.101

3.6. DISTINTOS COMPONENTES DE ACT APLICADOS AL FINAL DE VIDA…Pág.106

3.7. LA  CREATIVIDAD Y FLEXIBILIDAD  EN UN CONTEXTO DE DOLOR: TÉCNICAS, EJERCICIOS, RECURSOS VARIOS…Pág.110

3.8. BREVE CASO CLÍNICO…Pág.115

3.9. BIBLIOGRAFÍA…Pág.123




PRÓLOGO

Todos nos moriremos, aunque para nosotros siempre mueren los demás.

Tomar conciencia de que el turno nos llegará, y aún más ante una muerte inminente puede producir una angustia inflexible y evasiones de todo tipo.

Acompañar a quién se muere dando sentido y valor a lo que ha sido su vida y a los últimos instantes de su existencia es una actividad dura pero significativa sin duda para ambos protagonistas.

La ACT para pacientes terminales y personas moribundas desde la presencia, la apertura ante la angustia de lo desconocido final y los valores, pone al terapeuta en un papel de acompañante en este proceso tan comúnmente evitado culturalmente, pero tan necesario como acto humano significativo.

¿Qué puede hacer un terapeuta ACT por una persona moribunda? Este texto pretende responder a esa pregunta.

Para ello dividimos el texto en tres capítulos.

En el primer capítulo hacemos un recorrido por las principales disciplinas y procedimientos que los seres humanos hemos desarrollado al acompañar a los moribundos, desde la filosofía, la antropología, la medicina, la psicología y otros saberes y conocimientos. Intentamos con ellos extraer las claves esenciales del acompañamiento en la fase final de la vida.

En el capítulo segundo exponemos los principales aspectos de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) al acompañamiento de enfermos terminales y su aplicación a diversos aspectos como el cáncer terminal, los cuidados paliativos, la enfermedad renal terminal  y el duelo, aportando investigaciones y experiencias al respecto.

En el tercer capítulo se propone nuestra propuesta de la ACT como acompañamiento significativo en esta última fase de la vida, siendo clave “el entrar vivo en ella” desde la flexibilidad psicológica.


Los autores. Buenos Aires y Úbeda. 2020


lunes, 3 de febrero de 2020

LO EFÍMERO

                 

  -Ernesto Sabato-

“A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren, y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil. ¿Sería eso, verdaderamente? ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?
Ernesto Sabato, El túnel.”


Como humanos buscamos gratificaciones (reforzamiento) de muchos tipos. 

Entre las personas que nos dedicamos a publicar libros, artículos, dar charlas, investigar etc.; es obtener cierta respuestas de la audiencia virtual (por ejemplo por Facebook, comprar nuestras publicaciones y comentarlas con agrado, darle likes...) o directa (aprobación, interés, decir que les ayudó o sirvió de alguna manera, etc.). 

Esto puede ser muy potente para controlar nuestra propia conducta hasta el punto de alejarnos más  de otras personas con las que convivimos cada día (pareja, hijos, familiares, etc.) por invertir un "exagerado" tiempo en estas áreas.  

No es extraño que psicólogos, investigadores o terapeutas dedicados, tengan vidas de pareja o familiar o social  un tanto desastrosas.  Evidentemente se pueden conjugar esas áreas de la vida y diversificar los reforzadores; pero esto no siempre es así. 

Muchos científicos famosos y artistas llevaron vidas familiares desastrosas. Ofrecieron mucho a la humanidad, pagando "un precio". Nada es gratis aquí. 

Como humanos y gracias, a como dice la Teoría del Marco Relacional, podemos imaginar escenarios futuros que pueden tener poder para cambiar las funciones de nuestras conductas.

Solo un recordatorio en este sentido de humildad: en una o dos generaciones más, prácticamente nadie se acordará de nosotros y de lo que hicimos  y todas estas teorías, prácticas e investigaciones, salvo en casos excepcionales y poco habituales (la inmensa mayoría no somos Skinner, ni Hayes, ni Ribes) pasaran al más estricto olvido. 

No  deseo establecer así una nueva regla; tampoco de obviar los proyectos personales de cada cual, ya que las contingencias de la vida seguirán operando sobre nuestros actos, y además cada cual tiene perfecto derecho a contactar con ellos.

Solo recordemos, aunque sea por momentos, que podemos pasar mucho tiempo dedicado a lo efímero, al éxito pasajero, y dejar de lado otras áreas más sencillas, cotidianas y cercanas que dan un sentido y valor a nuestras vidas que todos estos "escaparates virtuales más o menos fugaces".

Publicar, investigar y ayudar a otros tiene sus propias contingencias de refuerzo según nuestra historia previa y contexto de vida actual. Y está bien que así sea, ya que forma parte de nuestra trayectoria por esta vida.

Pero al igual que dice Hayes, “sal de tu mente y entra en tu vida”; a veces es mejor salir de estas "contingencias populares" y entrar en nuestras vidas para compartir con los más cercanos

No crean sin embargo nada de lo que digo, experimenten ustedes y saquen sus lecciones o experiencia de sus vidas en sus contextos particulares.