lunes, 12 de octubre de 2020

AUTOCOMPASIÓN: UNA PERSPECTIVA FUNCIONAL (Ruiz, 2020)

 


AUTOCOMPASIÓN: UNA PERSPECTIVA  FUNCIONAL

(Ruiz, 2020)

Para definir un término o concepto lingüístico es necesario atender a su uso habitual en una cultura determinada y a sus referentes históricos en esa cultura.

El termino autocompasión se refiriere según la real academia española (R.A.E)  como referente de la cultura hispano parlante a “la compasión hacia uno mismo”.

¿Y qué es la compasión hacia uno mismo?  Según la R.A.E Sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de  alguien”

O sea siguiendo la anterior definición, la autocompasión, según su uso en medios hispanoparlantes recogidos por la RAE es sentir pena, ternura e identificarse con los males de uno mismo. Sus componentes son tres, digamos desde la cultura popular compartida por las personas hispanas:

.La pena hacia uno mismo: Sentir tristeza, dolor, tormento o sentimiento corporal

.La ternura hacia uno mismo: Sentir cariño por uno mismo

.La identificación hacia uno mismo: Experimentar el dolor como algo propio.

Sin embargo gracias a la tradición budista y ciertas prácticas psicológicas  norteamericanas  de las últimas décadas que beben de esta, la autocompasión se ha introducido en el bagaje de las prácticas culturales occidentales, incluidas las hispanoparlantes y se define como un conjunto de formas o topografías:

-Un estado receptivo que observa sin juicios la experiencia personal de malestar en curso sin emitir juicios valorativos y que atiende a las necesidades personales.

-Aplicando calidez y comprensión a nosotros mismos cuando sufrimos, nos rechazan o experimentamos sentimientos calificados como inadecuados, aceptando la imperfección y que no tendremos muchas veces lo que deseamos.

-Que los sentimientos de fracaso y dificultades es algo común y compartido por muchas personas.

Si comparamos la definición popular hispanoparlante o sea occidental y la budista/occidentalizada por esas prácticas psicológicas vemos que ambas coinciden en sus definiciones de aceptación del dolor como algo propio, pero la budista occidentalizada a diferencia de la hispanoparlante, lo hace desde una perspectiva observadora sin emitir juicios sin centrarse en la pena hacia sí mismo (no es darse lástima) y de manera compartida con otros seres humanos, aspectos ausentes en la definición de la RAE.

Así tenemos ya unas definiciones topográficas de lo que es la autocompasión, es decir de los tipos de acciones humanas conllevan y que son calificadas como tales.

Tales acciones humanas son conductas abiertas o encubiertas, y están sujetas a funciones. Según sus funciones en determinadas situaciones o contextos pueden ser problemáticas o adecuadas. O sea la autocompasión per se ni es adecuada o inadecuada, sino según qué situación y que consecuencias tenga para uno mismo y para las personas que se relacionan entre sí. 

Habitualmente se presenta como una alternativa a la autoestima y se priorizan sus ventajas sobre aquella, proponiendola como panacea casi universal. Hacer esto con una clase de conducta, es decir afianzar sus bondades topográficas sin tener en cuenta el contexto, va de la mano habitual de toda la tradición del conductismo metodológico (de hecho muchas terapias basadas en la compasión son conductismo metodológico con sus constructos neurotales a la mano) aunque se presenten como repertorios relevantes y saludables.

Veamos ejemplos de la diferencia con una lectura "funcional".

Pongamos ejemplos:

.Fulanito ha sufrido un accidente cerebrovascular mientras se preparaba sus oposiciones de magisterio que era a ilusión de su vida teniendo que interrumpir las mismas, sometiéndose a varias operaciones que han tenido como consecuencia un daño cerebral adquirido tras ese accidente que le dificulta la concentración y retención de lo que estudia. En su historia de aprendizaje o biografía personal esta persona desarrollo la regla (o creencia) de que para sentirse completa en la vida debe realizar sus sueños personales.

Después de estas operaciones cuando se pone a estudiar o a prepararse unas oposiciones observa que le cuesta concentrarse y que se le dificulta estudiar, produciéndose un estado de ansiedad, tristeza, rabia y  autocríticas (A), que le lleva a aislarse, abandonar actividades previas y enfadarse con otros (B), que a la larga le hacen sentir incomprendido, solo, fracasado y apartado de otros (C).

Aquí una terapia que use el aprendizaje de la autocompasión junto a la adaptación de sus tareas a sus  limitaciones y recuperación funcional (neuropsicológica)  hasta donde sea posible podría estar indicada. Trabajar con sus reglas verbales moldeándola verbalmente y/o defusionándose de ellas, junto a la búsqueda de actividades reforzantes a su alcance también podría ser necesario

.Menganito suele funcionar en su vida diaria  de manera indulgente, demorando las tareas y compromisos con otras personas. En su historia y circunstancias de vida parece haberse reforzado con frecuencia la evitación de tareas que impliquen un esfuerzo y responsabilidad mantenida a lo largo del tiempo. Recientemente acude al psicólogo porque dice sentirse mal tras las críticas de algunos amigos a estas conductas solicitando ayuda para dejar de sentirse mal.  Para escapar a la presión social de su entorno parece que “tener una depresión” podría salvarle de que otros sigan con esas críticas.

En este caso una terapia de la autocompasión podría ser contraproducente al poder reforzar de manera indirecta el escape a esos castigos de terceros, y quizás reconocer sus errores y las consecuencias de los mismos y aprender a corregirlos puede ser más oportuno; junto al reforzamiento gradual de sus compromisos, incluidos los de asistencia a terapia y cumplimiento de tareas de la misma, aunque si el psicólogo adopta esta posición su trabajo se puede ver comprometido. En este caso condicionar la “culpa sana” junto a las “acciones responsables” podría ser más funcional al menos en sus relaciones interpersonales que la autocompasión.

En ambos casos hay que comprobar si las intervenciones aumentan las conductas clínicamente relevantes  adecuadas y disminuye las inadecuadas dentro y fuera de las sesiones y estas se mantienen en el tiempo.

Esta segunda persona en otro momento y circunstancia de su vida podría beneficiarse de la autocompasión, por lo que no es excluyente a otros contextos y funciones diferentes.

La topografía no es la función.

¿Autocompasión?  Pues depende del caso y situación. 

No es manjar para todos/as.

Reflexiones ayudadas por conversación personal con mi amigo y colega Fabi Cravzoff.

1 comentario:

  1. Hola, muy bueno el artículo! Solo un comentario, cuando hacen la triple relación de contingencia de "fulanito", sería interesante que (C) explique por qué la conducta es reforzada y se mantiene, porque con las consecuencias en el largo plazo que describen, la conducta debería disminuir sus probabilidades de emisión, no se entiende qué es lo que la refuerza. Solo un comentario, el artículo me pareció excelente!! Gracias!

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